Nadal y España listos para lo que defina Argentina

MADRID (AP). A afael Nadal no le quita el sueño el tener que jugar la final de la Copa Davis ante Argentina en una cancha que no sea arcilla.

Los argentinos, que como anfitriones buscarán su primer título, planean jugar en pista rápida para contrarrestar el poderío de la Armada española.

En la historia del torneo, que se disputa desde 1900, será la primera vez que Argentina y España medirán fuerzas en una final.

España lo hizo con su victoria 4-1 sobre Estados Unidos, el actual campeón, cuando Nadal barrió a Andy Roddick en sets corridos el domingo. Los ibéricos jugarán su sexta final y tercera en ocho años.

Argentina, que venció 3-2 a Rusia en Buenos Aires en la otra semifinal, hará de local entre el 21 y 23 de noviembre.

Ambas semifinales se disputaron en arcilla, la superficie en la que los tenistas de ambos países son especialistas. Aunque son de temer en polvo de ladrillo, los argentinos preparan un cambio para dentro de dos meses.

Es que hay una realidad indiscutida: España está un escalón arriba al jugar en canchas lentas. Nadal es un fuera de serie en tal superficie, sobresaliendo los últimos cuatro títulos en el Abierto de Francia.

Por eso es que ha cobrado fuerza la posibilidad de que la final se juegue en una cancha rápida, la del estadio Orfeo de Córdoba, en vez del Parque Roca de Buenos Aires.

"Sería lo mejor jugar en una carpeta indoor, no importa dónde", declaró el capitán argentino Alberto Mancini.

El propio Igor Andreev, el ruso que perdió ante Juan Martín Del Potro el punto decisivo de la semifinal, afirmó que sería una "locura" que Argentina reciba a España en arcilla.

A Nadal le da igual el escenario.

"No es sólo la superficie, sino el equipo que te toca enfrentar", advirtió Nadal, quien sólo conoce dos derrotas en sus últimos 117 partidos en arcilla.

"Elegirán lo que mejor les vaya. Si eligen pista cubierta iremos con lo mejor para ser competitivos. Si nos ponen en hierba tenemos al campeón de Wimbledon", declaró el capitán español Emilio Sánchez Vicario.

Argentina, cuyo equipo cuenta con David Nalbandian y Del Potro como bazas, alcanzó su tercera final en una serie en la que los rusos sintieron todo el peso del bullicio y clima hostil que pone el público local.

"El público argentino es un factor si los partidos van igualados", mencionó Sánchez Vicario. "Pero si hay una superioridad evidente el público tiene poca influencia. Siempre depende de lo que pase en la pista. Nosotros tenemos que tratar de no escucharle y hacerlo lo mejor posible en la pista".

Y hay que ver cómo anda Nadal en lo físico tras la temporada más extenuante de su carrera. El mallorquín ha tenido un año de ensueño, incluyendo su primer título en Wimbledon, el oro olímpico en sencillos y destronar a Roger Federer de la cima del ranking mundial.

Nadal ha jugado 86 partidos, con un saldo de 77 victorias y nueve derrotas.

Son créditos que meten miedo, pero Del Potro recibió con los brazos abiertos al desafío. En tono bromista tras cerrar la semifinal, empleó un vocablo vulgar argentino para referirse al hábito de Nadal de acomodarse constamente los pantalones durante los partidos.

Previo a la final de la Davis, Nadal y, muy seguramente, David Ferrer, tendrán escaso tiempo para recuperarse del cambio de horario o "jet lag" al viajar directamente a Argentina desde Shanghai, sede de la Copa Masters, entre el 11 y 16 de noviembre.

Pero Roddick señaló que Nadal es "tal vez el único capaz de lidiar con esas dificultades".

"Con el año que ha tenido Rafa, pues hay que darle el favoritismo a España, pero el de Argentina es un equipo fuerte", añadió Roddick.

Sánchez Vicario sabe que la misión no será fácil.

"A la final llegan los mejores y jugando fuera será dura a nivel deportivo y también ambiental porque tendrán el público a su favor", resaltó el capitán español.

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