Del Potro amenaza con romper la hegemonía Federer-Nadal

NUEVA YORK (AP). Desde 2005 hasta hoy, la rutina del día siguiente de la final de un torneo de Grand Slam tuvo como protagonistas casi exclusivos a dos señores llamados Roger Federer y Rafael Nadal.

Tras su impactante conquista del Abierto de Estados Unidos, Juan Martín Del Potro demostró que tiene las cualidades técnicas y la fortaleza anímica que le confirman como un posible heredero de los dos monstruos que han ejercido un virtual monopolio en el tenis masculino.

Este argentino que en ocho días cumplirá 21 años intentaba el martes asimilar la mezcla de euforia y estupor por la magnitud de su logro.

Se consagró campeón del US Open _el torneo de sus amores_ en apenas su primera final de una de las cuatro grandes citas y nada menos que viniendo de atrás después de tres sets ante Federer, para muchos el mejor jugador en la historia.

Considerando que en días consecutivos le propinó a Nadal su peor derrota en los Slams y luego doblegó en la final al ganador de 15 majors, la interrogante en boca de todos es si Del Potro se encuentra al mismo nivel que ellos.

Del Potro, sin embargo, no se le cree, plantando sus pies en la tierra. Todavía los mira como si estuviesen en un pedestal.

"Es enorme que me mencionen en esa categoría", dijo Del Potro. "Pero creo que me falta mucho todavía para estar ahí".

"La realidad marca que hay cuatro por encima de mí", dijo, al resaltar su condición como número cinco de la clasificación mundial. "Tienen muchas más experiencias que yo y han vivido más situaciones. Necesito tiempo para meterme entre ellos".

Del Potro habló al mediodía con periodistas de todo el planeta tras una intensa mañana en la que posó con el trofeo de campeón en el Empire State.

Tras celebrar con champaña en un restaurante lujoso de Manhattan, se fue a dormir a las 1.30 de la madrugada para levantarse temprano y así cumplir con los requerimientos de los programas de entrevistas matinales de la televisión estadounidense.

Federer le dio consejos sobre cómo conducirse en esta coyuntura, pero la principal instrucción que el suizo le impartió fue disfrutar el momento.

"El primer major es siempre algo tremendo, te deja la mejor sensación del mundo tras todo el duro trabajo que invertiste", dijo Federer. "A mi me dio alegría verlo tan contento y emocionado".Federer había ganado las últimas cinco ediciones del Open estadounidense, venciendo a toda clases de adversarios, desde mitos en retirada (Andre Agassi) hasta jóvenes en ascenso (Andy Murray).

Pero en el cemento de Flushing Meadows, Federer se encontró el lunes con alguien totalmente diferente, uno que lo volvió loco con 37 winners con su violenta derecha que al impactar en la cancha suena como un verdadero mazazo.

También con alguien que para su corta edad mostró una llamativa entereza mental para imponer su iniciativa al darle la vuelta al partido frente a alguien aburrido de jugar finales de este tipo.

El encontrarse en una nueva dimensión no afecta a Del Potro. De hecho, se entusiasma con sus perspectivas a corto y mediano plazo.

Ahí están alcanzar el número uno de los rankings, más Grand Slams y darle a Argentina la esquiva Copa Davis que tanto desea.

"Cada vez estoy muy cerca, pero al mismo tiempo estoy muy lejos", dijo el oriundo de Tandil al ser consultado sobre si se siente capacitado para llegar al número uno. "No me conformo y sigo con la misma línea de trabajo, tratando de mejorar y sabiendo cuáles son mis sueños, mis objetivos".

"No saber cuál es mi techo puede ser bueno, pues te da más ganas", añadió. "Tengo que trabajar un montón, tengo muchas cosas que mejorar, el saque, juego en la red, la volea".

Lo cierto es que, como campeón de un Slam, Del Potro se encontrará con nuevas realidades.

Se le mirará diferente tanto por sus oponentes _que ahora lo tendrán en la mira_ como por los aficionados en todas partes del mundo.

Nada de esto parece intimidar al tercer varón argentino en ganar un major, después de Guillermo Vilas y Gastón Gaudio.

"Ahora empiezan presiones diferentes, pero son presiones lindas", afirmó. "Cuando uno está 100 tienes presión, cuando estás 50 lo mismo, y Top 10. Saber la gente que viene especialmente a ver mis partidos es un orgullo".¿Y que sigue?

Pues celebrar. Primero será el recibimiento de sus compatriotas en Argentina y en su natal ciudad de Tandil. También palpita la ovación que le esperará el domingo cuando vaya a La Bombonera para ver a Boca Juniors, su club favorito de fútbol.

"Llevo dos días casi sin dormir, no he tenido un momento de calma con estas sensaciones que te dan escalofríos", dijo. "Todo esto es nuevo para mí, pero muy lindo".

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