Nowitzki y Wade, la merecida despedida de dos mitos en el All-Star

"Si te dedicas a un ideal y si no pueden detenerte, entonces te conviertes en algo totalmente diferente: en una leyenda". Esa premisa define al alemán Dirk Nowitzki y al estadounidense Dwyane Wade, que disputarán este domingo su último All-Star tras sendas trayectorias que han trascendido el básquetbol.

Otrora enemigos, hoy el ala-pívot y el escolta no dudan en mostrarse admiración mutua tras haber sido invitados por la NBA para despedirse en el Juego de las Estrellas de Charlotte de unos aficionados que los han acompañado y admirado durante las últimas dos décadas.

Nowitzki cumple esta campaña 21 temporadas en la liga, todas ellas con la casaca de los Dallas Mavericks, y Dwyane Wade se retirará en los próximos meses tras 16 años en la NBA, 13 de ellos con los Miami Heat.

"Dirk Nowitzki y Dwyane Wade representan lo mejor de la NBA: grandes habilidades, empuje, profesionalismo y una profunda devoción por fortalecer sus comunidades y hacer crecer el juego alrededor del mundo", explicó el comisionado Adam Silver sobre la excepción de invitarles al evento.

"Como una celebración global de nuestro básquetbol, nuestro Juego de las Estrellas es un lugar ideal para celebrar a estos campeones y MVP de las Finales de la NBA", agregó.

Nowitzki era un adolescente imberbe y con acné cuando arribó a la NBA en 1998 procedente del DJK Würzburg de su país, en una época en la que se miraba con recelo al jugador europeo. Pero, con su talento, fue derribando muros y hoy en día es, unánimemente, el mejor jugador de la historia del Viejo Continente, siendo el único en ganar el MVP, en 2007.

El alemán revolucionó además la liga con un movimiento indefendible: el step-back fadeaway con una sola pierna que lo convirtió en una pesadilla para sus defensores.

El momento álgido de su carrera llegó en 2011, cuando derrotó en las Finales a los todopoderosos Miami Heat de LeBron James, Chris Bosh... y Dwyane Wade.

Antes, en 2006, había perdido en la última instancia frente a los de Florida, entonces liderados por el escolta y Shaquille O'Neal.

En ese momento se creó una rivalidad que duró años... y que ahora, en el ocaso de sus trayectorias, ya parece enterrada.

"Aprecias tener a alguien así del otro lado que es parte de tu aventura, que te empuja (a ser mejor). Somos una parte importante de la historia del otro", opinó Wade en los últimos días.

"Siempre he dicho que él me empujó a convertirme aquel jugador que en 2011 ganó el anillo. Se dijeron algunas cosas en la final de 2006 que no nos gustaron a ninguno de los dos. Hubo una época en la que no hablamos mucho pero siempre lo miré desde la distancia", valoró por su parte Nowitzki, séptimo máximo anotador de la historia de la liga con 31,310 puntos en su haber.

Mientras el alemán cuenta con 14 apariciones en el Juego de las Estrellas, Wade cumplirá 13 el domingo a sus 37 años, con tres títulos en su palmarés (2006, 2012, 2013) y habiendo sido uno de los mejores escoltas de siempre.

Ahora, tras haberlo hecho ya todo en la NBA, vivirá el All-Star de una forma muy diferente.

"Él y yo hemos tenido ya nuestra buena ración de Juegos de las Estrellas. Este es muy diferente. Soy feliz porque seamos Dirk y yo. Creo que encaja perfectamente. Creo que es lo correcto y estoy agradecido por ello", dijo Wade.

"Ahora somos más mayores. Cuando eres más joven, compites, eres más terco", apuntó por su parte el alemán.

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