"Tengo muchos kilómetros en mis piernas", reconoce Tony Parker

Por primera vez en 17 años, Tony Parker no se prepara para una nueva temporada de la NBA con la camiseta de los San Antonio Spurs. Tras acabar contrato con la franquicia texana, con la que ganó cuatro anillos, el base se enroló en julio con los Charlotte Hornets por dos temporadas.

Un "nuevo desafío" que no ocultará el vínculo indestructible que lo unirá siempre a su ex equipo.

Con la casaca de la selección francesa a la espalda, el ex internacional tricolor sale del entrenamiento antes de atender una sesión de autógrafos con sus nuevos aficionados.

Parker, de 36 años, pensaba retirarse delante del público de San Antonio. Este verano boreal recibió una oferta de renovación con su antigua escuadra, pero las condiciones no le convencieron.

"A nivel del rol en el equipo no tenía la misma visión que (Gregg) Popovich", explica durante una entrevista con la AFP.

Desde su lesión en el cuádriceps en mayo de 2017, 'TP' sabe que no puede aspirar a un puesto en el quinteto titular, pero quiere ser el número dos en la jerarquía de los bases y no solo la tercera opción para el tiempo de la basura.

"Hay que entender cómo es Pop. Quiere ganar el título cada año. La NBA es una liga de jóvenes, veía mi rol de otra manera".

Entonces el base decidió partir, a pesar de que su relación con el técnico que lo lanzó a la NBA es casi la de padre-hijo. "Comprendo su punto de vista", señala Parker.

Ahora en Carolina del Norte, será el encargado de suplir al estelar Kemba Walker. "Aún puedo jugar 15 minutos a fondo pero no sería posible decir que voy a jugar 35. Hay que ser realista en un momento dado. Hace 22 años que soy profesional, tengo muchos kilómetros en mis piernas", reconoce.

Piernas cansadas pero que acumulan la experiencia y el espíritu de victorias como rara vez se ha visto en la historia del deporte francés. "Es el jugador en activo que tiene más títulos de toda la NBA, es enorme, aporta ese lado de ganador que necesitamos", explica a la AFP su compatriota y también ahora compañero en los Hornets, Nicolas Batum.

Durante el entrenamiento, bajo la atenta mirada del cuerpo técnico, Parker da órdenes a los más jóvenes. Algunos de ellos apenas habían nacido cuando él ya jugaba profesionalmente. Observa, aconseja, discute. Y cuando sus compañeros se dirigen al vestuario, se queda sobre la pista para repetir ejercicios y poner a punto su técnica de tiro.

Batum es una de las razones que empujaron al nativo de Brujas a elegir a los Hornets. También su nuevo entrenador, James Borrego, asistente durante 10 años en San Antonio.

Y si tenía algunas dudas, la presencia de su ídolo de la infancia, Michael Jordan, como propietario del equipo, terminó de disiparlas.

Sin embargo, las aspiraciones de su equipo no son a las que él está acostumbrado. Luego de pelear cada año por el anillo y no haberse perdido los playoffs desde que entró en la liga, se encuentra ahora en una franquicia que nunca ha ganado un título y que es incluso más joven que él, al haberse fundado en 1988.

"Un equipo de mitad de tabla que no ha tenido demasiada suerte, vamos a decir", analiza. "Han intentado traer grandes jugadores pero no ha funcionado, como Dwight Howard el año pasado. Tienen dificultades para llegar a los puestos de arriba regularmente en el Este".

Pero, para Parker, lo más importante ya no es el éxito deportivo. "He preferido la aventura personal antes que unirme a Houston (Rockets) o Golden State (Warriors) para intentar ganar títulos".

"El objetivo aquí es simplemente llegar a playoffs. Para mí es un nuevo desafío, ya lo he ganado todo en mi carrera: cuatro títulos, el trofeo del Jugador Más Valioso de las Finales, All-Star (en seis ocasiones)... Ya no tengo nada que demostrar".

Y ya que sus ambiciones están a la baja, la célebre sala de trofeos del francés, una habitación con fuertes medidas de seguridad donde guarda sus copas, se quedó en San Antonio. Su familia, de hecho, no le ha acompañado a Charlotte donde, a diferencia de Batum, que se instaló en la periferia, Parker se ha contentado con alquilar un apartamento en el centro de la ciudad.

"Texas será siempre mi casa. A ojos de la gente, siempre seré un Spur", reconoce con una sonrisa.


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