Con Bonds y Clemens llega a la corte la "era de los esteroides"

NUEVA YORK (AP). Ambos fueron pilares de las Grandes Ligas durante buena parte de su trayectoria deportiva. Ahora, están a punto de ir a juicio.

Barry Bonds y Roger Clemens, los principales astros presuntamente implicados en el consumo de esteroides, enfrentarán al jurado en extremos opuestos del país.

"Están prácticamente parejos", dijo el comentarista deportivo Bob Costas. "Siete premios al Jugador Más Valioso (de Bonds), contra siete premios Cy Young (de Clemens). El mejor pitcher y seguramente el mejor jugador".

Bonds iría a juicio a partir del 21 de marzo, en la corte federal de distrito en San Francisco, por cuatro cargos de hacer declaraciones falsas a un jurado investigador y uno de obstrucción de la justicia.

A Clemens le toca comparecer ante la corte federal en Washington, D.C., desde el 6 de julio, por tres cargos de hacer declaraciones falsas, dos de perjurio y uno de obstrucción de las labores del Congreso.

Aunque el comisionado de las mayores, Bud Selig, quisiera dejar atrás el tema del consumo de esteroides en el béisbol, este deporte no puede despegarse de la sombra del uso de drogas para mejorar el desempeño sino hasta que concluyan los juicios, los cuales llevarían a que muchos concluyan que los jugadores más brillantes de su generación deben al menos parte de sus logros a los fármacos.

El impacto de los casos podría perdurar por años, especialmente en la votación para el Salón de la Fama. De hecho, la sombra del dopaje ha tenido ya efectos, pues ni Mark McGwire ni el cubano Rafael Palmeiro han estado siquiera cerca de ser elegidos para el recinto de Cooperstown.

Y se desconoce si Alex Rodríguez o el dominicano Sammy Sosa tendrán un mejor desempeño cuando les llegue el momento de ser votados.

En el tribunal de la opinión pública, muchos consideran ya a Bonds culpable de mejorar su desempeño con los esteroides.

"Hay tantas dudas sobre si Barry Bonds consumió esteroides como las hay acerca de si el sol sale por el este y se pone por el oeste", dijo Costas. "Y no hay en absoluto duda de que él simplemente mejoró su desempeño con el uso de esteroides. Se transformó, se transformó en el jonronero más grande de todos los tiempos, en un superhumano de otro mundo, en un jugador interplanetario".

Babe Ruth bateó 60 jonrones durante una temporada de 154 juegos en 1927, y Roger Maris rompió ese récord al llegar a 61 en 1961, en una temporada de 162 encuentros. Esa marca prevaleció hasta 1998, cuando McGwire conectó 70 bambinazos. El año pasado, "Big Mac" admitió que logró ese récord en un año en el que le fueron suministrados esteroides y la hormona del crecimiento humano.

Bonds quebró ese récord, con 73 vuelacercas en el 2011, y acumuló 762 jonrones de por vida, en una trayectoria que duró de 1986 a 2007, superando los 714 de Ruth y los 755 de Aaron.

Aaron no cree que la indignación por los esteroides ensombrezca la próxima campaña.

"Creo que la gente se ha olvidado por completo de esto, de verdad y para ser honestos", dijo Aaron recientemente a The Associated Press. "Creo que si hablas con los chicos más jóvenes o con los peloteros de la actualidad, especialmente los de poca edad, que juegan en su primero o segundo año, no piensan siquiera en esto. Sólo piensan en lo que les depara el futuro".

Clemens lanzó de 1994 al 2007, y sus 4.672 ponches están detrás sólo de los conseguidos por Nolan Ryan (5,714) y Randy Johnson (4,875). Ponchó a 218 bateadores a los 42 años, una edad a la que se había retirado la mayoría de sus contemporáneos.

"Sin el escándalo de los esteroides, estaríamos discutiendo si Bonds fue el mejor pelotero de todos los tiempos _algo que sigue siendo un argumento legítimo_ y estaríamos hablando legítimamente de si Roger Clemens fue el mejor lanzador", dijo el historiador del béisbol Ken Burns. "Así, los esteroides complican esencialmente la inmortalización de dos figuras que sigo encontrando fascinantes en el béisbol Y lo que este juicio hace es simplemente recordarnos a todos esta dualidad.

Bonds no será juzgado por consumir esteroides, sino por mentir cuando negó haber usado drogas a sabiendas.

Los cuatro cargos de hacer declaraciones falsas se derivan del testimonio que presentó en diciembre del 2003 en el caso del laboratorio BALCO, cuando el toletero negó que Greg Anderson, su amigo y entrenador personal, le hubiera proporcionado drogas.

Los fiscales intentarán mostrar que Bonds mintió cuando dijo que no tomó los esteroides que le proporcionó Anderson ni recibió de él la hormona del crecimiento humano. El jonronero añadió que nunca consumió algo que Anderson le hubiera proporcionado antes de la temporada del 2003, salvo vitaminas, y que nunca permitió que nadie lo inyectara, excepto médicos profesionales.

Para algunos simpatizantes de Bonds, un veredicto de inocencia lo ayudaría a reivindicarse.

"Creo que si ellos son exonerados, se avanzará mucho para ayudarlos... en el asunto del Salón de la Fama", dijo el ex comisionado del béisbol Fay Vincent. "Creo que si son declarados culpables, ninguno será elegido al Salón de la Fama, y creo que perderán mucho en el ámbito comercial".

Burns considera que no será sino hasta el 2025 o el 2030 cuando la era de los esteroides pueda ponerse en perspectiva.

"Los esteroides serán una parte importante de la historia de la cultura popular en el béisbol y seguiremos lidiando con ellos", dijo. "Alguien hará alguna confesión en su lecho de muerte y alterará las cosas, y eso estará en la primera plana del New York Times cuando esa persona muera".

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