Jeter está cansado de cuestionamientos a su swing

NUEVA YORK (AP). Derek Jeter está harto que se hable tanto de su swing.

"Me agrada cuando no hablo de él", dijo el capitán de los Yanquis antes de batear dos imparables el miércoles en un triunfo sobre Baltimore.

Con las piernas muy abiertas. O no tan abiertas. Apoyándose en los dedos del pie. Con el talón alzado. El famoso swing de Jeter ha sido uno de los aspectos más analizados de la joven temporada, y ni siquiera ha logrado compensar uno de los peores arranques en ésta.

Los dominicanos Albert Pujols y Adrián Beltré, así como Carl Crawford, Jayson Werth y Vernon Wells son sólo algunos de los astros en las Grandes Ligas que están tratando de encontrar su ritmo en el plato.

Y cinco titulares en la alineación de Nueva York tienen promedios menores al .237 de Jeter después de 10 partidos.

Pero la prensa habla poco de los problemas que enfrentan.

Sin embargo, ninguno de esos jugadores es un campeón con cinco Series Mundiales en su haber, cercano a batear su imparable 3.000 y a dos meses de su cumpleaños 37, cuando las habilidades de muchos peloteros comienzan a declinar.

"No creo que Derek quiera hablar más sobre ello, simplemente porque A: a Derek no le gusta hablar sobre sí mismo. Preferiría hablar sobre el equipo", dijo el manager de los Yanquis, Joe Girardi. "y B: preferiría ponerse a trabajar. Quiere trabajar".

Y tiene trabajo.

Jeter comenzó a ajustar su swing durante una sesión a mediados de septiembre en Texas, cuando estaba sumido en una prolongada mala racha. Desde entonces ha estado trabajando con el entrenador de bateo Kevin Long para sentirse cómodo en el plato.

Ambos han intentado simplificar el movimiento de piernas de Jeter, de forma que se mueva hacia el montículo y no hacia el plato. Con demasiada frecuencia, el 11 veces participante del Juego de Estrellas se atascaba con lanzamientos muy adentro en lugar de enviar líneas entre el jardín derecho y el central, características de él.

Aparentemente, la nueva estrategia rindió dividendos. Jeter bateó por encima de .300 en las últimas semanas de la campaña pasada y concluyó el año con .270. De todas formas, eso estuvo bastante por debajo de los .314 de promedio en su carrera, y fue su promedio más bajo en una temporada completa desde que se convirtió en titular en 1996.

La clínica de bateo continuó en el receso y en la pretemporada, cuando Jeter intentó adoptar un swing sin abrir tanto las piernas, aunque en marzo volvió un poco a ello. En estos momentos se le ve en con una combinación entre su antiguo estilo y el nuevo.

Los primeros resultados no han sido prometedores. Y en un indicio más preocupante que en el pelotero promedio, Jeter no logra empujar la pelota al jardín derecho. Sus mejores imparables en 38 turnos han sido un hit de extrabases, un elevado de sacrificio y un sencillo al derecho el miércoles. La mayor parte de los outs que ha sufrido se deben a débiles roletas, un indicio seguro de que se siente incómodo en el plato.

Girardi no está preocupado. Al menos no aún.

"Creo que algunas veces la gente quiere hacer evaluaciones rápidas sólo por quién es y un poco por lo que pasó el año pasado, y uno ve su edad", señaló Girardi. "No hacemos eso porque sabemos que es una temporada larga y hay muchos señores que arrancan lento y tienen años muy buenos".

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