Puerto Rico flaquea en el momento crucial

MIAMI (AP). "Así es el béisbol".

La frase salió una y otra vez de la boca del manager puertorriqueño José Oquendo para explicar la debacle de su equipo, que luego de ganar sus cuatro primeros partidos del Clásico Mundial de Béisbol perdió los dos últimos _los más importantes_ y quedó eliminado en la segunda ronda.

Es una historia que Puerto Rico ha visto demasiadas veces, y no sólo en el béisbol: arranca un torneo de forma prometedora, ya sea una Serie del Caribe, el Clásico anterior, el mundial de básquetbol de Japón o el torneo olímpico de baloncesto en Atenas, para luego flaquear en el momento más importante.

El puntillazo final en este Clásico se lo dio el martes Estados Unidos, que remontó una desventaja de dos carreras en la novena entrada para ganar 6-5 y avanzar a las semifinales en Los Angeles.

A última hora, la gran interrogante de la novena boricua, su pitcheo, fue la que cavó su tumba.

Puerto Rico llegó al campeonato sin un taponero confiable, y cuando necesitó sacar los tres últimos outs para sellar su pase a Los Angeles, no tuvo un relevista con sangre fría para hacer el trabajo.

En cambio, JC Romero _quizás su mejor relevista, un pitcher con experiencia en Serie Mundial_ y Fernando Cabrera se desplomaron en la lomita y perdieron el partido.

"Realmente nunca tuvimos un cerrador, tenemos dos o tres pitchers que podían hacer el trabajo", comentó el relevista largo Nelson Figueroa, uno de las figuras del equipo boricua saliendo del bullpen y quien se hubiera acreditado la victoria en el partido del martes.

Puerto Rico se despidió del torneo con cuatro victorias y dos derrotas, el mismo récord que Estados Unidos que avanzó a la siguiente ronda.

Según las estadísticas, su cuerpo monticular es el segundo mejor del torneo con efectividad de 2.08 en 52 innings, sólo superado por Corea del Sur, otro de los semifinalistas.

Pero las estadísticas son engañosas, ya que en esa misma lista los ya eliminados México y República Dominicana figuran por encima de Venezuela, un plantel que tiene su pasaje a Los Angeles.

Como diría Oquendo, así es el béisbol.

El bateo, supuestamente la fortaleza de los boricuas con figuras como Carlos Delgado y Carlos Beltrán en el corazón de la alineación, también desapareció cuando más lo necesitaron.

El lunes, la artillería antillana no pudo hacer nada frente a Félix Hernández y los relevistas venezolanos en la derrota por 2-0 que clasificó a la "vinotinto" a la próxima fase y dejó a Puerto Rico en la cuerda floja.

Para un país como Puerto Rico, con un béisbol de gran tradición que no atraviesa un su mejor momento tanto en su liga local como en las mayores, avanzar a las semifinales quizás hubiese significado un envión anímico para cambiar su suerte.

La isla estuvo a tres outs de lograrlo. Sin embargo, jugó como nunca y perdió como siempre, para quedar eliminada en la misma segunda ronda que en 2006.

Resta ver si a Puerto rico se le cerró la ventana para ganar el título y podrá tener la misma calidad de jugadores en el próximo Clásico de 2013. Algunos de sus mejores jugadores están al otro lado de la línea de los 30, y Delgado tiene 36 años, Beltrán 31 y el catcher Iván Rodríguez 37.

Entre la camada de jugadores que les siguen no asoma ninguna superestrella capaz de echarse al equipo al hombro. Tal vez esta era la oportunidad dorada para ganar el campeonato, y muchos de los jugadores lo saben.

"Prácticamente estábamos en el avión a Los Angeles", lamentó Delgado. "Cuando uno tiene una oportunidad así de ganar por Puerto Rico, es frustrante y emotivo. Pero, tú sabes, así es el béisbol".

Bien dicho Carlos. Así es el béisbol.

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