Archirrivales, argentinos y brasileños sueñan con final del Mundial

¿Brasil-Argentina? Archirrivales en el fútbol desde hace cien años y clasificados a semifinales, los hinchas albicelestes que han tomado Brasilia y sus pares locales sueñan ahora con una final del Mundial.

"Esta es la Copa de las Copas, y tiene que tener la final de las finales: Brasil y Argentina", proclamaba un hincha disfrazado de dios brasileño el sábado tras el partido por el que Argentina derrotó a Bélgica (1-0) y se clasificó a semifinales.

"Le pido a Dios que Argentina llegue a la final, espero que sea con Brasil", expresaba en las inmediaciones un argentino vestido como su compatriota el papa Francisco.

La tabla parece hecha para que Argentina y Brasil se enfrenten en la final del Mundial, el domingo 13 de julio en el Maracaná de Rio de Janeiro. Eso, claro, si ambos avanzan en semifinales.

Los cánticos a la salida del estadio eran dedicados, brasileños a argentinos y argentinos a brasileños, deseándose, o una derrota en semifinales, o un embate en la final: "Argentina, te voy a esperar, tu hora va a llegar", decían unos. "Messi la copa nos va a traer", replicaban los otros.

"Argentina y Brasil se autoconsideran la mejor representación del fútbol latinoamericano y eso genera una rivalidad futbolística enorme. Todos los argentinos quieren que Brasil pierda y todos los brasileños que Argentina pierda", dice a la AFP el profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Buenos Aires Raúl Bernal-Meza.

Muchos brasileños acudieron al estadio de Brasilia con camisetas rojas, en apoyo a Bélgica. Como los argentinos llegados a Brasilia hincharon por Colombia en el partido del viernes en el que Brasil venció 2-1 y se clasificó a semifinales.

Ambos países son gobernados por presidentas que defienden la unidad suramericana. Pero sus selecciones dividen al mundo entre quienes hinchan por Brasil o por Argentina, y cuando entran al campo el planeta se paraliza. Las dos naciones reivindican, asimismo, haber producido al mejor jugador de todos los tiempos, Pelé y Maradona.

"Maradona es más grande que Pelé", canta el himno adoptado por los hinchas argentinos que resonó en el estadio de Brasilia el sábado.

"Argentino, dime como te sientes, tienes solo dos Copas, una menos que Pelé" (tricampeón Mundial), respondían los brasileños.

Brasil y Argentina se enfrentaron por primera vez el 20 de setiembre de 1914 en un amistoso que ganaron los argentinos. Una semana después, Brasil se hizo con la Copa Roca, en el primer partido oficial entre ambos.

El último Mundial que los enfrentó todavía levanta ampollas: Italia-1990, cuando Argentina eliminó a Brasil (1-0).

Brasil le gana a Argentina en Copas del Mundo: cinco (1958, 1962, 1970, 1994 y 2002) a dos (1978, 1976). Pero en la Libertadores de América, los clubes de Argentina ganan a Brasil: 22 títulos, contra 16. Y lo mismo en la Copa América (14 de Argentina contra 8 de Brasil).

"Para nosotros, una forma de batirle a Brasil, que es pentacampeón mundial, es ganarle en esta Copa, en su país", afirma Nicolás Padilla, de 29 años. "Thank God, he is in my team" (Gracias a Dios, él está en mi equipo) reza su camiseta con el 10 de Messi.

"Si perdemos contra Argentina, será un trauma histórico, pero si ganamos, por el resto de nuestras vidas podremos decir que los derrotamos en la copa. Prefiero correr ese riesgo, incluso si no tenemos a Neymar. Queríamos un duelo Messi-Neymar en la final", dijo Eduardo Parente, un abogado brasiliense de 30 años.

Ante la avalancha de entre 30.000 y 40.000 argentinos, según un estimado de la Embajada, Brasilia preparó un dispositivo especial de seguridad: 3.488 policías resguardaron las inmediaciones del estadio, y vigilancia máxima en los aeropuertos contra la entrada de barras bravas.

También se habilitó un parque al norte de la ciudad con duchas, baños, agua potable y una pantalla gigante para albergar a los "hermanos", como los brasileños llaman a sus vecinos.

"Los brasileños nos han abierto las puertas, en todos lados nos han ayudado con el hospedaje", explicó Elías Sarouf, en una humareda de carne asada a la parrilla que prepara junto a su viejo autobús Mercedes Benz transformado en casa, en el que partió el 9 de junio desde Jujuy (norte de Argentina) atrás de la Albiceleste.

"Adoro a los argentinos, me encanta viajar a Argentina, pero en el fútbol somos rivales", explicó Rogerio Menezes, brasileño que fue al estadio con una camiseta roja en apoyo a Bélgica.

Brasileños o argentinos, el sueño es el mismo en la capital brasileña: "Todos queremos volver al Maracaná", donde se jugará la final, suspira Padilla.

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