Didier Drogba, una leyenda viva para el Chelsea

MÚNICH, Alemania, (AFP) - Empatando de cabeza el partido en el minuto 88 para forzar la prolongación y consiguiendo el tanto decisivo en la tanda de penales, el marfileño Didier Drogba rompió por fin la maldición y conquistó a sus 34 años, por fin, la Liga de Campeones europea.

Los Blues superaron 4-3 tras un empate 1-1 al Bayern en Múnich y todas las miradas se centraron en él como gran héroe de la final, con permiso del arquero checo Petr Cech, otra de las piezas claves.

"Hemos luchado por esto durante años y años. Se ha visto el gran espíritu que tiene el equipo, nunca nos hemos rendido, hemos luchado hasta el final. Lo de hoy ha sido increíble", celebró Drogba, en la noche en la que se citó con la historia del Chelsea y del fútbol.

Sus compañeros siempre destacan de él su ánimo positivo y su capacidad para levantarse tras un golpe, lo que hacen de él un ganador nato y el prototipo de jugador de equipo, con liderazgo, pero sin arrogancia ni autoritarismo.

En la víspera, el entrenador italo-suizo del equipo, Roberto Di Matteo, ya había afirmado que, pasara lo que pasara en la final, Drogba sería recordado como una leyenda de la historia del Chelsea, y lo ocurrido no hace sino reforzar esa idea.

Pero no todo fue positivo para Drogba en la final, ya que pudo haberse convertido paradójicamente en villano, al cometer un penal (minuto 94) sobre el francés Franck Ribery, que luego el holandés Arjen Robben desperdició, ante el acierto de un Cech inmenso.

Drogba se sacó además la espina de la final de la Liga de Campeones 2007-2008, en la que fue expulsado expirando la final, por agredir al serbio Nemanja Vidic (Manchester United).

Los 'Red Devils' terminaron imponiéndose en aquel partido por 6-5 en los penales, también tras un 1-1, dejando al Chelsea y a su astro africano con la miel en los labios.

Lo que nunca ha perdido el jugador marfileño formado en Francia es su olfato anotador en los momentos clave, como demostró el pasado 5 de mayo en Wembley, marcando al Liverpool en la final de la Copa de Inglaterra (2-1). Era su octava diana en otros tantos partidos en el templo del fútbol inglés.

Suyo fue también el importantísimo gol que permitió ganar 1-0 al Barcelona en Londres, en la ida de las semifinales, un resultado que fue decisivo para la suerte de la eliminatoria, ya que en la vuelta terminaron con empate 2-2.

El resultado de la final permite a Drogba añadir una dimensión internacional a un palmarés hasta ahora muy inglés, con tres Premier Leagues, cuatro Copas de Inglaterra y dos Copas de la Liga.

Las grandes citas no han sido precisamente propicias para él, ni con el Chelsea en las anteriores ‘Champions', ni con Costa de Marfil en las Copas de África de Naciones (CAN), donde los ‘Elefantes' suelen llegar como grandes favoritos y no han conseguido levantar el trofeo en las últimas ediciones.

Con la selección marfileña ha fallado dos veces un penal en la final de la CAN, en 2006 contra Egipto (en la tanda decisiva) y en el mes de febrero contra Zambia, durante el partido. Costa de Marfil perdió en ambas ocasiones.

"He sufrido decepciones, pero también grandes momentos en las finales. Voy a tratar que la próxima sea uno de ellos. Después de Moscú, todo el mundo pensaba que volveríamos a la final al año siguiente, pero es muy difícil conseguirlo", había comentado antes de la final.

Ahora, por fin, el ex jugador de los franceses Le Mans (1997-2002), Guingamp (2002-2003) y Marsella (2003-2004) ha saldado cuentas con la historia.

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