Irak y Bora quieren amargarle la fiesta a Sudáfrica

JOHANESBURGO ( AP). Bora Milutinovic escribirá otro capítulo de su dilatada y diversa trayectoria como técnico de selecciones nacionales cuando el domingo intente con Irak amargarle a Sudáfrica su fiesta de inauguración de la Copa Confederaciones.

El timonel serbio, quien ha dirigido a una cifra récord de cinco selecciones diferentes en los mundiales, confía que la presión de la localía favorecerá a Irak.

" Acá vinimos sin nada que perder. Sudáfrica es el equipo que carga con toda la presión de ganar y quedar bien con su gente. Eso nos puede ayudar", declaró.

Bora asumió la conducción del equipo iraquí con el propósito de levantarles la moral. Irak se ganó el boleto a la Confederaciones en virtud de su sorprendente conquista de la Copa de Asia en 2007, un laurel que fue como un bálsamo para un país desgarrado por la guerra.

Pero nada les salió bien desde entonces al ser eliminados de un solo plumazo en la carrera hacia el mundial.

Bora tiene razón. El torneo es de vital importancia para Sudáfrica, que tampoco las trae todas consigo. Los locales llevan buen tiempo sin hacer algo destacable y un flojo papel en el llamado " Festival de Campeones" podría presagiar malas vibraciones para el año próximo.

" No queremos saber de empates o perder. Tenemos que arrancar con los tres puntos para agarrar confianza entre nosotros y también para entusiasmar a nuestros seguidores", destacó el capitán Aaron Mokoena.

Cuando se hizo el sorteo, Sudáfrica consideró accesible sortear la primera ronda como segundo del Grupo A, detrás de España y por delante de Irak y Nueva Zelanda. Pero han visto que estos dos últimos rivales no estarán pintados en la pared.

Irak dejó una buena imagen en un empate 1-1 con Polonia el martes en Ciudad del Cabo, mientras que los "kiwis" perdieron 4-3 ante Italia al día siguiente en Pretoria.

" Corremos un riesgo si los subestimamos. No vamos a cometer ese error", dijo Mokoena.

Sudáfrica tiene como entrenador al brasileño Joel Santana, quien confía en el potencial de su mediocampo en el que sobresale Steven Pienaar del Everton inglés.

El deseo es repetir la actuación de la última vez que Sudáfrica fue sede de un torneo grande, cuando en 1996 se alzaron campeones de la Copa Africana.

Pero ese es un recuerdo lejano y la realidad es que otros 16 países africanos le superan en la clasificación de la FIFA. También resiente la falta en su plantel de una figura descollante como el marfileño Didier Drogba o el camerunés Samuel Eto'o.

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