El pueblo de Macon se acuerda del pequeño Griezmann siempre "dispuesto a bromear"

Un chico "tranquilo, muy amable, educado, dispuesto a bromear, siempre el último para salir del terreno": la UF Maconnais guarda un cariño especial hacia Antoine Griezmann, que solo ha dejado buenos recuerdos en el club de su infancia.

Viene siempre que puede a su ciudad de origen, donde vive todavía su familia. "Es el embajador de Macon", reconoce Patrick Montero, exresponsable de la comisión de jóvenes de la Union de Football Maconnais, que vio debutar al centrocampista de la selección francesa.

El domingo, la ciudad y el club organizan la retransmisión del partido contra Islandia en pantalla gigante en el Palacio de los Deportes, y se espera ver un gran partido del icono local.

"Comenzó en el Charnay-lès-Mâcon, antes de su fusión con otras dos entidades, el ASPTT Mâcon y el FC Mâcon. No tenía la edad requerida de seis años y solo podía entrenar sin participar en los torneos", recuerda Montero, que jugó con el padre de Antoine.

"Había que sacarlo del terreno tras los entrenamientos. Seguía disparando a portería cuando los otros ya estaban en el vestuario. Muy rápidamente, nos dimos cuenta de su visión de juego y en los torneos de niños marcaba una decena de goles en cada partido", añadió el dirigente.

"Superior a los otros niños de su categoría pese a su talla pequeña, ganaba los partidos él solo en fútbol sala y luego en fútbol a once. Era conocido por sus rivales, que organizaban una vigilancia particular sobre él", añade Montero.



"Jugaba como centrocampista, delantero centro, su mejor puesto, pienso. Era siempre el más pequeño pero tenía una buena coordinación en sus remates de cabeza y estaba dotado de una buena visión de juego", recuerda, hablando de un chico "de comportamiento impecable, bromista, tranquilo".

A los 13 años, partió para jugar en la Real Sociedad. "Había jugado un torneo en región parisina con Montpellier. Fue Philippe Montanier, que entrenaba al club vasco quien se fijó en él por su juego pero también porque no llevaba las mismas medias que los otros", señala Montero.

"Siempre quiso ser futbolista profesional. Seguramente le costó dejar a su familia, pero sus ganas eran demasiado fuertes. Hubiéramos preferido que se quedara en Francia, pero, sinceramente, no le habría ido tan bien. España le convenía", añade, estimando "que ha tenido que tener una gran fuerza mental para lograr triunfar".

En la actualidad, cuando vuelve a su ciudad, no pierde la ocasión de acercarse a saludar a los que le acompañaron en sus comienzos en el fútbol.

En la UF Maconnais, un torneo de jóvenes lleva su nombre desde hace algunos años y viene a menudo al evento, acompañado de un amigo futbolista. "Una vez vino con Alexandre Lacazette", indica Montero.

En la sede del club, camisetas, carteles o fotos relatan su recorrido en la Real Sociedad o el Atlético Madrid y la UF Mâconnais no esconde que la imagen de Antoine Griezmann sirve de reclamo para la atracción de jóvenes al club.





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