Mundial: Qatar ya tiene la sede; ahora busca un equipo

DOHA, Qatar (AP). Detrás de un deslumbrante centro comercial y un estadio de 40,000 asientos, Qatar ha construido una academia deportiva con una misión ambiciosa, que muchos consideran imposible: Tornar su débil selección nacional de fútbol en un rival de cuidado para el 2022, cuando el país será sede de la Copa Mundial.

Decenas de niños juegan en los ocho terrenos bajo techo y al aire libre, aprendiendo los principios básicos de pases y disparos. Pero la Acadenia Aspire para Excelencia Deportiva no es una academia ordinaria.

Es el corazón de un plan del gobierno que busca encontrar a los mejores jugadores en la diminuta nación petrolera de 1,6 millones de habitantes. Y más allá de sus fronteras. El financiamiento no tiene límites.

Miles de niños qataríes de seis años o más son examinados en los 10 centros de talento en todo el país cada año y varias decenas admitidos en la academia para 12 años de entrenamientos intensos. Allí tienen acceso a los mejores entrenadores de numerosos países y compiten junto con niños africanos, asiáticos y latinoamericanos reclutados de países en desarrollo para fortalecer la reserva de talento y posiblemente contribuir al equipo nacional.

Cada año esos niños juegan contra 30 o más de los mejores clubes juveniles del mundo, incluyendo Barcelona, Real Madrid y Manchester United. El programa ha ganado impulso desde que Qatar obtuvo la sede de la Copa Mundial del 2022, superando a aspirantes como Japón, Sudcorea y Estados Unidos.

"Es una gran motivación", dijo Wayde Clews, australiano que es el director deportivo de la academia. "Ahora tenemos a decenas de niños que se levantan por la mañana y eso (la copa mundial) es lo único en que piensan. Pueden ver el camino... Se está volviendo algo real".Pero ¿podrá Qatar conseguir buenos resultados?

Tiene dinero suficiente _ con el segundo mayor per capita en el mundo _ para contratar a un técnico de primera y ya cuenta con algunos de los mejores campos e instalaciones de entrenamientos. Tiene además mucho más tiempo que otros anfitriones para detectar y desarrollar talento.

Pero es también el país más pequeño en ser sede de una Copa Mundial, un factor agravado por el hecho de que un 80% de su población está compuesta de extranjeros que usualmente se quedan solamente por unos años. Eso limita la reserva de talento y la calidad de la competencia, pues los mejores jugadores qataríes están en la academia.

"¿Qué puedes esperar de un país con 320,000 personas?", dice Alfred Riedl, el técnico de Indonesia que anteriormente dirigió a Vietnam y Austria. "En el 2022, probablemente habrá 700,000 qataríes viviendo allí. Eso pudiera no ser suficiente para formar un buen equipo de fútbol. Pero tienen 11 años por delante y eso es mucho tiempo".Danny Jordaan, jefe del comité organizador de la Copa Mundial en Sudáfrica, dijo que el tamaño no va a ser el único factor en el éxito de Qatar.

"Si la magnitud de la población fuese el factor determinante, China y India deberían clasificarse para todas las copas mundiales. Pero eso no sucede", dijo Jordan. "Uno ve a países como Trinidad y Tobago, que se clasificó para la Copa Mundial del 2006, y tuvimos a Eslovenia en el 2010. No es la magnitud de la población, sino los planes implementados para conseguir el éxito".

El presidente de la Confederación de Fútbol de Asia, el qatarí Mohamed bin Hammam, admite que su país muy probablemente no vencerá a equipos como Brasil. Pero alentado por la sorpresiva clasificación a cuartos de final en la Copa Asiática el mes pasado, donde perdió con Japón 3-2, Bin Hamman dice que espera que el equipo haga quedar bien al país.

"Por supuesto, necesitamos mejorar para ser un equipo de clase mundial. Pero mira lo que hizo contra Japón, que estuvo entre los mejores 16 en la Copa del Mundo del 2010. Qatar estuvo muy parejo con Japón", dijo. "Eso no significa que Qatar está en el nivel cero. Está en buen nivel en lo que se refiere a jugadores. Nosotros nos consideramos una nación futbolística, y uno puede ver la clase de infraestructura de fútbol que tenemos. En Qatar, estamos muy orgullosos de ello".

Bin Hammam dijo además que Qatar no descartaría emplear a jugadores naturalizados de otros países, como lo hizo en la Copa Asiática, donde algunos de sus mejores jugadores provinieron de Sudamérica y África.

Qatar puede inspierarse en Chile, que fue sede de la Copa del Mundo en 1962. Aún recuperándose de un devastador terremoto, Chile finalizó tercero en la competencia.

Sergio Navarro, capitán de la selección chilena de 1962, dice que las claves fueron un comité organizador formado por "personas serias, responsables y realistas", el técnico Fernando Riera y la fanaticada, que apoyó incansablemente al equipo.

"Ahora, Qatar está en una situación totalmente diferente, y estos son tiempos diferentes", dice Navarro. "Estoy seguro de que tienen el dinero necesario para estadios y otras instalaciones, pero existen otros aspectos en la organización ... El tiempo corre, y aunque aún falta mucho para su Copa del Mundo, ellos tienen que trabajar desde ahora. Y cumplir las promesas que hagan".

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