Sao Paulo está ansioso para que comience ya el Mundial-2014

Faltan dos días para el Mundial y hay ansiedad en Sao Paulo por el partido inaugural: la FIFA está preocupada por el estadio, la Seleçao por el apoyo de su hinchada, y el gobierno por la intensidad de las manifestaciones convocadas.

"Lo más fastidioso es uno o dos días antes, uno va a dormir y está pensando en el partido, va a almorzar y está pensando en chutar la bola", dijo el atacante de la selección Fred esta semana.

El primer partido es contra la nada fácil Croacia. Brasil, que se impuso la "obligación" de ganar su sexto título en casa, tiene que conquistar los tres primeros puntos para ganar seguridad en el campo y dar confianza a la 'torcida'.

La selección brasileña viaja el martes de noche a Sao Paulo y el "frío en la barriga" se hará más intenso. El gran momento está aquí.


Esperando su llegada, los hinchas se pasean por la calle comercial 25 de marzo del centro viejo, donde las banderas cuestan 10 reales (USD 4,5) y las camisetas de la selección, piratas claro, 45 (USD 20). Lentes, sombreros y pelucas auriverdes se venden por muy poco en los comercios abarrotados de mercancías.

"Estoy comprando todas estas cositas para el primer partido que vamos a ver todos en casa, haciendo un asado. Como manda la tradición brasileña", dijo a la AFP Claudia Hurias con las manos llenas de objetos auriverdes.

Aunque en general el ambiente de esta ciudad de 20 millones de habitantes es apagado. Huelgas y manifestaciones han opacado la fiesta. En las calles hay pocas banderas o pancartas en favor de la selección. Algunas más pueden verse en los alrededores del estadio Arena Corinthians, en el barrio humilde de Itaquera.

"Cuando comience a rodar el balón, mejorará el ánimo... Es cuestión de 45 minutos", dijo a la AFP José Rangel, de 35 años, mientras comía un pastel a pocos kilómetros del estadio.


Cuando el último albañil recoja de apuro sus herramientas en el estadio Arena Corinthians, comenzará a rodar el balón.

La FIFA no tiene más remedio que confiar en los reportes de los bomberos, porque el estadio no fue probado en toda su capacidad. En la calle corren rumores de todo tipo: que la capacidad será reducida, que la estructura no resistirá un gol de Brasil...

Lo oficial por ahora es esto: habrá una ceremonia de apertura y un juego Brasil-Croacia frente a 61.600 espectadores el 12 de junio en un Arena Corinthians "terminado".

El presidente de la FIFA Joseph Blatter manifestó hace cinco días su "confianza" en el éxito del Mundial.

"Hemos hecho todo lo posible para que el Mundial comience el 12 de junio", dijo por su parte el secretario general Jerome Valcke.


Aunque el estadio parece ser ahora la menor de las preocupaciones de cara al Mundial, que ya estuvo amenazado esta semana -en plena visita de la FIFA- por una huelga de metro que causó caos en la ciudad y que fue levantada tan solo el lunes en la noche.

Una nueva asamblea sindical decidirá el miércoles si vuelven a paralizar el metro -uno de los medios de transporte más usados para ir al estadio- el día de la inauguración. La policía de Sao Paulo movilizará 5.000 agentes para mantener las vías abiertas y las líneas de metro operando.

Una huelga amenaza el buen desarrollo del día de apertura del Mundial, pero la FIFA ya adelantó que no hay "plan B" para el transporte de los hinchas, lo que aumenta la presión sobre las autoridades.

Además de la huelga, una manifestación el mismo 12 de junio fue convocada en Sao Paulo por el grupo "Nao vai ter Copa" (No va a haber Copa).

Una victoria de Brasil podría disipar la tensión que cubre a Sao Paulo, conquistando al vigilante privado que escuchará los goles desde la reja que custodia hasta al "Black Bloc" capaz de quitarse la indumentaria negra para colocarse la camiseta de su 'Seleçao'.

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