Sudáfrica se puede disfrutar, pero hay que estar atento

JOHANESBURGO (AP). Una primera impresión de Sudáfrica podría hacer pensar que uno se encuentra en el paraíso.

Sus paisajes y vida natural dejan a cualquiera sin aliento. El clima oscila entre un invierno que durante el día es agradable y un calor agobiante en el verano. Cuenta con ciudades cosmopolitas. Su gastronomía y vinos se codean entre los mejores del mundo. Y en menos de un año se convertirá en el primer país africano que alberga la Copa Mundial de fútbol, una de las principales citas deportivas del planeta.

Pero una aureola de temor se cierne sobre el país.

La minoría blanca reside, en su mayor parte, en opulencia detrás de elevados muros cubiertos con cercos eléctricos. La mayoría negra vive en barrios pobres y hacinados que constituyen el legado del régimen de segregación racial y en los que la criminalidad es rampante.

El tema de la seguridad se ha convertido es uno de los más inquietantes para los cientos de miles de visitantes que planean visitar el país dentro de un año. Muchos se estarán preguntando si se pueden sentir seguros, ser víctima de un robo o algo peor.

Desafortunadamente, no hay una respuesta sencilla. Hay partes en Sudáfrica que son peligrosas y que se deben evitar.

Este corresponsal recibió consejos contradictorios durante la cobertura en Sudáfrica de la Copa Confederaciones, el torneo ensayo del mundial que se disputará el año próximo.

"No se preocupe si sale a correr, es seguro. Pero no ande con su iPod", fue el confuso consejo de un sudafricano blanco al referirse a la seguridad en las calles arboladas en los suburbios en el norte de Johanesburgo, en donde están los enclaves de la acaudalada población blanca.

Otro joven blanco incluso no recomendó efectuar la caminata de 10 minutos rumbo al centro comercial situado cerca de la amurallada casa de huéspedes donde me hospedaba, una protegida por servicio de seguridad de 24 horas.

"Descuide. El alambrado arriba del muro está electrificado y ponemos la corriente de noche", dijo uno de los guardias.

Incluso en el mapa oficial de la agencia nacional de turismo, que se le reparte a periodistas y visitantes, tiene un consejo llamativo.

"No conduzca de noche en zonas desconocidas ... es fácil conducir en los suburbios al norte de Johanesburgo y explorarlos. Sin embargo, los primeros visitantes deben evitar conducir al sur de Braamfontein en el viejo centro de la ciudad, ya que es una zona muy poblada y fácilmente puede caer víctima de robos".

Esto fue lo que ocurrió a los cuatro británicos que llegaron a Sudáfrica la semana pasada para presenciar unos tests de rugby. Alquilaron un auto en el aeropuerto de Johanesburgo y se dirigieron al lujoso suburbio de Sandton, usando un sistema de navegación satelital.

Para su mala suerte, terminaron en el sur de Johanesburgo y un grupo de hombres armados les encañonaron para robarles.

Pero esos cuatro hombres hubiesen tenido la misma experiencia de haberse perdido en zonas peligrosas de cualquier otra urbe. También hay que mencionar que fueron sólo cuatro entre los estimados 1,500 que visitaron el país para la gira de rugby.

Marcel Desailly, el ex defensor de la selección de Francia y nacido en Ghana, es un experto viajero internacional. "Johanesburgo, al fin de cuentas, es como cualquier otra gran ciudad, como Londres, París y Nueva York", dijo a la AP. "Hay guetos, pero no hay motivo para alarmarse. Habrá una seguridad el año que viene. Se trata de un evento vital para toda Africa".

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