Vuvuzelas, un objeto de culto del Mundial

CIUDAD DEL CABO (AFP). Si la apertura de un Mundial de fútbol suele dar que hablar, el comienzo de la cita planetaria que organiza Sudáfrica el viernes centró la atención de todo el globo por el ruidoso espectáculo sonoro provocado por las vuvuzelas, las famosas trompetas locales.

"Es la marca de este primer Mundial africano. ¡La de México fue la Ola (de espectadores) en el Mundial de 1986, el Mundial de Sudáfrica será el de las vuvuzelas!", dijo encantado Guillermo Tobías, un joven aficionado uruguayo.

Entre los útiles de los aficionados sudafricanos al fútbol, no faltan las largas trompetas de plástico que emiten un sonido muy fuerte y parecido al de un elefante resfriado, independientemente del control que tenga del instrumento el 'músico' que la toca.

Cuando son cientos o millares, como en el Mundial, todos pueden soplar ese instrumento que suele llevar los colores de los equipos y cuyo sonido envuelve todo el estadio con un zumbido incesante, como si fuera el corazón de un panal de abejas.

El sonido de las vuvuzelas viaja lejos, muy lejos. El viernes, el día de la apertura del Mundial, en Ciudad del Cabo, se escuchaban los sonidos de las vuvuzelas desde la famosa montaña Table Muntani, que se levanta a 1,000 metros de altura de la ciudad.

La primera compra del 'turista-aficionado' que llega a Sudáfrica para disfrutar de la fiesta del fútbol es, a menudo, la de esta típica trompeta, presente en todo tipo de establecimientos, ya sean supermercados, tiendas de comestibles o puestos de vendedores ambulantes.

"Forma parte del folclore, es raro pero es típico", apunta divirtiéndose una hincha venida de Francia. "Es fabuloso", opinó otro aficionado.

El objeto presenta un riesgo grave, pues su volumen puede llegar a ser de hasta 130 decibelios, es decir, que suena más que una sierra eléctrica.

Aunque algunos aficionados extranjeros al fútbol hayan caído seducidos por el exotismo del artículo, no pasa lo mismo con todos los protagonistas del Mundial, jugadores y entrenadores.

El seleccionador uruguayo Óscar Tabarez es un ejemplo claro. Sus consignas contra Francia, que comenzó el juego con un dibujo táctico sorpresa, apenas pudieron comprenderlas sus pupilos. "Costó mucho tiempo porque no lograba que me escucharan a causa del ruido", aseguró.

"Después de (Steven) Pieannar, (Katlego) Mphela y compañía, la vuvuzela es nuestra mejor arma", según el diario local Cape Times.

El portero sudafricano Itumeleng Khune, decepcionado por el nivel sonoro que reinó en el Sudáfrica-México, quiere más. " Queremos vuvuzelas más ruidosas en nuestro próximo partido, contra Uruguay. Hubo momentos en el partido en el que los hinchas no soplaban en las vuvuzelas", aseveró.

No es seguro que esta invitación vaya a gustar a los rivales, incluso si algunos de ellos ya han tomado medidas.

En las tiendas de Ciudad del Cabo, apenas quedan tapones para las orejas. El sábado, ya sólo quedaban por venderse un par de "Vuvu-Stop", nuevo término comercial de los tapones de siempre.

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