Ni una derrota merma entusiasmo panameño en Copa del Mundo

Pareciera que no hay marcador que le borre a los panameños la sonrisa del rostro: aunque perdieron el lunes ante Bélgica, salieron a las calles eufóricos para celebrar que por primera vez participaron en una Copa del Mundo.

El marcador terminó 3-0, pero para los panameños estar en un mundial ya era un triunfo en sí mismo. Además estaban conscientes de que el encuentro no sería fácil, ya que su rival es uno de los favoritos de Rusia.

Desde temprano, en una mañana nublada, panameños vestidos con la camiseta de color rojo de su selección se fueron congregando en parques al aire libre, centros comerciales, escuelas, universidades y restaurantes para ver jugar a su selección. El debut del equipo opacó todos los temas de conversación en redes sociales y medios de comunicación en el país canalero e incluso acaparó los titulares en los últimos días. Sólo una semana atrás la extradición desde Estados Unidos y el encarcelamiento del expresidente Ricardo Martinelli (2009-14), cuyo veredicto sigue pendiente, acaparaba todas las miradas.

El presidente Juan Carlos Varerla viajó a Rusia para la ocasión y una comitiva lo acompañó a ver el partido. Otros miles de panameños también lograron asistir.

Antes y después del partido, en la capital Panameña las “murgas” --género musical que incluye piezas alegres muy conocidas al ritmo de carnaval y con instrumentos de percusión-- amenizaban celebraciones.

En las escuelas, los estudiantes y maestros se vistieron con la camiseta de la selección y los estudiantes vieron el juego en pantallas gigantes. Muchos lucían un sombrero pitado hecho de fibras y tinte artesanal que recientemente fue designando como patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO.

También algunos monumentos históricos --como el de los mártires-- amaneció vestido con la camiseta roja de la sección: la estructura que muestra jóvenes panameños tras una cerca metálica rememora la gesta en que murió una veintena de panameños en defensa de la soberanía en 1964 cuando Estados Unidos controlaba la llamada zona del canal.

La escultura del tres veces presidente de Panamá, Belisario Porras, ubicada en pleno corazón de la capital, también amaneció vestida de rojo, aunque las autoridades aclararon que no había sido iniciativa suya. “No es idea de la alcaldía, hay una euforia generalizada. No comparto esa idea, pero muchos están celebrando”, dijo la vicealcaldesa Raisa Banfield a periodistas.

Los panameños vibraron en un primer tiempo que terminó con un marcador 0-0 y los hizo soñar, pero las cosas cambiaron en el segundo tiempo cuando Bélgica anotó sus tres goles.

Sin embargo, los canaleros lejos de entristecerse mostraron alegría y agradecieron a su selección con la esperanza puesta en el próximo partido en el que Panamá se enfrentará a Inglaterra.

“No ha pasado nada”, dijo Abdiel Sánchez, quien se encontraba viendo el partido en la sede de la Universidad Tecnológica de Panamá en una pantalla gigante.

“Estamos en el mundial y Panamá jugó bien”, dijo el muchacho de 21 años vestido con suéter de la selección.

En la casa del jugador Gabriel Torres todo era alegría al término del partido: la música se escuchaba alta y la esperanza estaba centrada en el próximo partido, dijeron familiares y vecinos.

“Estoy muy emocionada. Me gustó su juego. No se desesperen faltan dos partidos”, dijo Edith Tejada, madre de Torres.

“Ustedes son ya unos campeones”, aseguró.

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