La pregunta es si el Barça sería lo mismo sin Messi

MADRID (AFP). El FC Barcelona, líder en solitario de la Liga española, pasó por algunos baches en los últimos partidos hasta que entró en juego el argentino Lionel Messi, cada vez más determinante en su papel de delantero.

El Barça logró el domingo en Santander, frente al Rácing, su novena victoria consecutiva en la Liga (2-1), pero no logró su juego eficaz y rentable hasta la entrada del pequeño delantero argentino, en el minuto 59.

El equipo que dirige Josep 'Pep' Guardiola iba perdiendo desde el minuto 55 por 1-0, gracias a un penal convertido por el gigante serbio Nikola Zigic.

El entrenador catalán tuvo entonces que recurrir a Messi, que está considerado en España como el mejor jugador del mundo, incluso por delante del Balón de oro, el portugués Cristiano Ronaldo.

El número 10 del Barça marcó en el 65 un gol oportunista después de un intento de su compañero Xavi Hernández que dio en el travesaño.

El zurdo argentino de 21 años dio la victoria a los suyos en el 81 con un golpe preciso de su pie derecho, tras haberse hecho con el balón, en el área parándolo con el pecho.

Dos acciones, dos goles y con el segundo marcó el número 5,000 del Barcelona en la Liga.

Es la segunda vez que "Leo" Messi, que lleva marcados 16 goles desde comienzos de la Liga, salva in extremis al equipo "blaugrana".

Acosado en Pamplona el 11 de enero (en la fecha 18), el líder se impuso finalmente contra el modesto Osasuna (3-2) gracias a una gran jugada del zurdo al final del partido (minuto 85).

'Pep' Guardiola sabe que en su plantilla tiene a un "crack", capaz de cambiar por sí solo el rumbo de un partido.

"Sabes que Messi siempre hará alguna (acción decisiva) y hoy afortunadamente hizo dos", dijo después del partido de Santander.

El técnico catalán, preocupado por no despertar celos en el seno de un grupo con talento, agradeció sin embargo "el esfuerzo" de todos sus jugadores.

Pero "el pulga" Messi, que esta temporada no tuvo lesiones musculares, beneficia indudablemente de un trato de favor en Cataluña.

Guardiola, bastante inflexible en cuanto a disciplina y horarios, no se quejó por la llegada tardía de Messi, que se demoró al reintegrarse después de las vacaciones de Navidad pasadas en Argentina.

"Me parece bien que Messi haya prolongado sus vacaciones", dijo, porque "para él, su familia es vital. Es un chico de 21 años que necesita estar con los suyos".

Guardiola había montado en cólera después de una zancadilla peligrosa del defensa colombiano del Atlético de Madrid, Luis Perea, sobre el pequeño argentino y pidió "la atención de los árbitros" porque, a veces, un jugador derriba a otro "para hacerle daño".

El entrenador del Barça sabe que Messi es frágil y que sería muy malo perder a semejante jugador en un momento en que se entra en la fase clave de la Liga de Campeones, a finales de febrero y comienzos de marzo, contra Lyon.

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