Contador y Froome preparan el Tour en las pendientes alpinas de Dauphine

El español Alberto Contador y el británico Chris Froome se medirán, con el Tour de Francia en mente, en los Alpes con motivo del Criterium de Dauphine que comienza el domingo con una contrarreloj individual de 10,4 kilómetros en Lyon.

En su última gran carrera antes de la ronda gala, que comienza a principios de julio, los dos vencedores de la ronda gala (Froome en 2013 y Contador en 2007 y 2009) se enfrentan en un terreno montañoso. Previsiblemente, el momento cumbre de su duelo será al final de la séptima y penúltima etapa, en la subida al Forclaz y la ascensión final a la presa suiza de Emosson, muy cerca de la frontera con Francia.

Froome, que no ha vuelto a correr desde su éxito a principios de mayo en la Vuelta a Romandía, y Contador, que tampoco compite desde su victoria en la Vuelta al País Vasco a mediados de abril, han dedicado el mes de mayo a entrenar. Igual que el tercer gallo de la Dauphine, el italiano Vicenzo Nibali que ha planificado su temporada solo pensando en el Tour.

Los tres utilizarán la Dauphine como una prueba final cara a julio, un examen que superaron con nota los dos últimos ganadores de la 'Grande Boucle'.

El año pasado, Froome imitó a su compatriota Bradley Wiggins (vencedor del Tour en 2012) y asumió el papel de gran favorito tras una victoria en las pendientes alpinas de la Dauphine.

En Lyon, el británico se presenta en las mejores condiciones. Tras superar los problemas de salud de salud de principios de temporada, su equipo, el Sky, se ha entregado a él y ha descartado a Wiggins, el otro líder de la formación, cara al Tour. Todo lo contrario que el australiano Richie Porte, segundo el año pasado en la Dauphine, y que este año repite al lado de su jefe de filas.


- 'Una carrera difícil y perfecta' -


También Contador llega con buenas sensaciones. El español, al que Froome derrotó el año pasado en la montaña, ha recuperado la alegría que le caracterizaba antes de sus suspensión (febrero-agosto de 2012). "Está perfilando su estado físico. La Dauphine es una carrera difícil, perfecta para preparar el Tour", opina su director deportivo, Philippe Mauduit.

La presencia de estos grandes aspirantes permitirá a los otros candidatos a la general probarse. El estadounidense Tejay Van Garderen, que afirma que quiere "poner a prueba" sus "limitaciones", su compatriota Andrew Talansky y el polaco Michal Kwiatkowski encarnan la nueva generación.

Mientras todos estos están pensando en Francia, otros vienen de terminar el Giro de Italia. Ciclistas como el holandés Wilco Kelderman (7º en el Giro) o el canadiense Ryder Hesjedal (9º) corren el riesgo de acusar el cansancio.

El segundo día, la llegada al Col de Beal, en el Macizo Central, debería empezar a enseñar como llegan todos de fuerzas. Los siguientes días estarán llenas de frecuentes obstáculos, que dejarán poco espacio para los escasos esprinters presentes en el pelotón de 21 equipos como el francés Arnaud Demare, el italiano Giacomo Nizzolo, el noruego Thor Hushovd, el sudafricano Daryl Impey, el belga Gianni Meersman o el francés Julian Alaphilippe.


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