F1: Escándalos marcaron el mandato de Mosley

MADRID (AP). A pesar de sus logros en sus 16 años como jefe de la FIA, Max Mosley deja el cargo este fin de semana y su impacto en el automovilismo es puesto en duda en lugar de ser aplaudido.

Jean Todt y Ari Vatanen son los candidatos para reemplazar a Mosley en la presidencia de la Federación Internacional de Automovilismo en la elección del viernes, y el británico abandonará el trono como una figura divisoria recordada por su gusto por las batallas políticas y escándalos personales.

Mosley preferiría que su mandato fuese recordado por el crecimiento comercial de su principal evento, la Fórmula Uno, y por las medidas de seguridad que ayudó a implementar.

En cambio, la imagen que posiblemente lo seguirá hasta la tumba es el escándalo sexual que protagonizó el año pasado con cinco prostitutas.

La capacidad de Mosley para sobrevivir a ese escándalo fue una muestra de sus habilidades políticas, capacidad para negociar y una personalidad descarada que lo ayudó a presidir un deporte repleto de rivalidades y alianzas a conveniencia.

Su testarudez resultó ser su principal arma, ya que pudo superar un escándalo que recorrió el mundo y puso en entredicho la seriedad del deporte.

En vez de renunciar cuando detonó el escándalo hace 18 meses, Mosley demandó al tabloide británico que publicó la historia y ganó el caso.

Luego dio marcha atrás a una promesa de no buscar la reelección para un quinto término en la presidencia, mientras la crisis económica mundial afectó a la Fórmula Uno y fabricantes como Honda y BMW, y patrocinadores como Credit Suisse y ING, se retiraron.

Sus drásticas propuestas para reducir gastos en la Fórmula Uno provocó que los equipos estuvieran a punto de formar una serie paralela, y la molestia de las escuderías por el papel autoritario de la FIA precipitó la salida de Mosley.

"Cada uno debe conocer su papel", dijo el jefe de la Fórmula Uno, Bernie Ecclestone, que junto con Mosley formó una dupla que controló el lado comercial y reglamentario del deporte. "El organismo rector debe dirigir, nosotros debemos encargarnos del lado comercial y los equipos deben competir".La ambición de Mosley de incurrir en la política se vio tronchada de inicio por la historia de su familia: es hijo de Oswald Mosley, quien fue dirigente del partido fascista británico.

Con esa puerta cerrada, Mosley se dedicó al mundo del automovilismo.

"Dicen que puse en riesgo la imagen de la Fórmula Uno y de sus patrocinadores, pero ni siquiera conozco a los patrocinadores y, otra cosa, ¿cuántos fanáticos perdió la Fórmula Uno por mi culpa? Creo que ninguno", afirmó.

Durante su presidencia, las inconsistencias en la aplicación de sanciones disciplinarias levantaron acusaciones de favoritismo.

Renault recibió este año un castigo suspendido de dos años por ordenar que uno de sus pilotos chocara en una carrera para ayudar a su compañero a ganar la carrera.

Renault tampoco fue castigado en 2007 por un escándalo de espionaje, mientras que McLaren recibió una multa de 100 millones de dólares. McLaren sólo tuvo un castigo suspendido por mentirle este año a los comisarios de una carrera.

Mosley rechazó que las controversias sean una condena a su forma de dirigir el deporte.

"A pesar de las controversias inevitables... sigue siendo una de las grandes competencias deportivas del mundo", señaló.

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