Nadal-Djokovic en Roland Garros; una final para la eternidad

Novak Djokovic puede entrar definitivamente en la lista de los mejores jugadores de la historia; pero para ello deberá destronar el domingo en la final de Roland Garros (13h00 GMT) a Rafael Nadal y evitar que aumente su récord a nueve coronas en la tierra batida de París.

Cuarenta años después del primero de sus seis títulos en la capital francesa, el sueco Bjorn Borg será el encargado de entregar la Copa de los Mosqueteros al vencedor.

Pasará a manos de Nadal, considerado su heredero como mejor jugador de tierra batida de todos los tiempos, o de Djokovic, convertido en el gran rival para la eternidad del mallorquín.

Borg sólo fue batido dos veces en Roland Garros en ocho participaciones; en ambas ocasiones ante el italiano Adriano Panatta. Djokovic buscará ser el segundo hombre en vencer a Nadal en París después de que lo hiciera el sueco Robin Soderling en 2009, en una tarde en la que el número uno del mundo jugó lastrado por los problemas físicos.

Desde entonces Nadal ha ganado 34 partidos consecutivos en París, con un balance total de 65 victorias y una sola derrota. Para asustar más si cabe a quién se ponga al otro lado de la red, sólo presenta una derrota en los 89 partidos a cinco sets que ha jugado en tierra batida.



Pero si alguien puede hacer caer a Nadal en su templo ese es Novak Djokovic, el jugador que más le hace sufrir en una pista de tenis. El serbio cuenta con el aval de las cuatro últimas victorias ante el español.

Por el contrario Nadal considera que a su rival le puede pesar la circunstancia de enfrentarse al reto de ganar el único Grand Slam que falta en su colección.

"Djokovic ha tenido resultados positivos aquí y tiene la motivación de ganar aquí la primera vez, pero también esa presión. Para mí la única motivación es Roland Garros, no que sea el noveno o el quinto consecutivo", explicó el mallorquín el viernes tras derrotar al británico Andy Murray.

Una victoria el domingo le daría al serbio el pase al exclusivo club de leyendas con los cuatro 'grandes'; formado hasta ahora por Andre Agassi, Don Budge, Roy Emerson, Roger Federer, Rod Laver, Nadal y Fred Perry.

Pero Nadal no se juega poco. Un noveno título de Roland Garros significaría para el número uno mundial su 14º título de Grand Slam, igualando a Pete Sampras, y a sólo tres del récord de Roger Federer.

Además pondría fin a la crisis en la que entró tras caer en la final del Abierto de Australia ante el suizo Stan Wawrinka en un partido en el que sufrió problemas en la espalda.

Tras la decepción de Melbourne el español vivió semanas difíciles, tanto a nivel físico como psicológico.

La consecuencia fue la peor temporada de tierra batida en su carrera, con derrotas en Montecarlo, Barcelona y Roma; tres plazas en las que era prácticamente imbatible.



Desde que llegó a París el español se ha ido encontrando a sí mismo en su ecosistema. A pesar de sufrir problemas en la espalda durante las primeras rondas, no tuvo ningún apuro y ganó con solvencia todos su partidos, cediendo únicamente un set.

Tras ganar a David Ferrer en cuartos de final, Nadal avisó de que estaba "un poquito mejor" y entrenando "a nivel de tocar la pelota" mejor que todo el año.

Fue llegar a la pista ante Murray en semifinales y corroborar el anuncio con su mejor partido del año, como el mismo reconoció en rueda de prensa, desarmando al escocés con el 'drive' de sus grandes momentos.

Los dos últimos años -final de 2012 y semifinal 2013- Djokovic ha caído ante Nadal. Pero el año pasado rozó la victoria para acabar cediendo por 9-7 en el quinto set.

"Saber que he estado cerca de ganar los dos últimos años me da razones para creer que lo puedo lograr esta vez", dijo Djokovic tras las semifinales.

Además de la corona francesa los dos dominadores del tenis en los últimos años, con el permiso de Roger Federer, se juegan el número uno mundial. Nadal lo mantendrá en caso de victoria y Djokovic lo conquistará si logar batir en su templo al rey de la tierra.

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