Pacquiao se consolida como la gran estrella del boxeo

ARLINGTON, Texas (AP). La pelea ya había terminado hace tiempo y la mayor parte de la asistencia más grande a una pelea de box en Estados Unidos en 17 años salía del enorme Estadio de los Vaqueros tras una nueva victoria del púgil considerado el mejor libra por libra.

Manny Pacquiao estaba en la ducha, donde un integrante de su equipo seguramente estaba a cargo de seleccionar el champú mientras otro tenía la labor de asegurarse que las toallas estaban bien.

Pacquiao había despachado fácilmente a un tímido Joshua Clottey, y tenía que participar en un concierto. Finalmente apareció con un suéter de rombos, que se hubiera visto mejor en un campo de golf, y con lentes oscuros, mejor hechos para la playa. Y apareció con todo su contingente alrededor, cada uno maniobrando por tener la mejor posición junto a "Pacman".

Sólo transcurrieron unos cuantos minutos para que surgiera el tema de Floyd Mayweather Jr. y su campaña política del próximo mes para legislador en Filipinas. La fiesta posterior a la pelea esperaba, y una vez más la estrella estaba lista para actuar.

"La primera canción que voy a cantar es 'La Bamba'", dijo Pacquiao.

Es un buen momento para ser Manny Pacquiao, y Texas demostró ser un buen anfitrión para el mejor peleador del momento. En el inmueble construido por Jerry Jones, unas 51 mil personas se acomodaron para ver pelear a Pacquiao el sábado por la noche y pocas parecían irse decepcionadas, incluso si la renuencia de Clottey de hacer combinaciones los privó de un combate espectacular.

El triunfo fue tan fácil como lució con Pacquiao ganando todos los asaltos en la tarjeta de un juez y todos los episodios excepto uno de los otros dos jueces. Para cuando se contaron todos los recibos de la transmisión pagada de la pelea por televisión probablemente Pacman ya era 15 millones de dólares más rico, y no necesitó de la extravagancia de Mayweather para obtener otro enorme día de paga.

La pelea que no ha ocurrido todavía tiene posibilidades, quizá en noviembre, quizá en el Estadio de los Vaqueros. Pacquiao dejó claro que todavía la quiere, y tanto su entrenador como su promotor parecen desearla incluso más que el propio boxeador.

"Lo aplastaremos", dijo el entrenador de Pacquiao, Freddie Roach.

No fue un alarde frívolo, y no fue una forma de vender mejor la pelea porque no necesita venderse. Antes de que se cayera este duelo por la insistencia de Mayweather en realizar pruebas adicionales de sangre, se suponía que el pleito se realizaría el sábado y se esperaba que tuviera la bolsa más grande en la historia del pugilismo.

Pero Mayweather, por su parte, debe pasar primero una pelea, el enfrentamiento del 1 de mayo contra Shane Mosley que puede ser el más difícil que tenga hasta ahora. Y el promotor Bob Arum dejó claro que no habrá negociaciones esta ocasión acerca de ningún tipo de pruebas de sangre sin importar qué tanto pudiera intentar Mayweather insistir.

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