Una polémica podría empañar el comienzo sensacional de F1

PARIS (AP). La semana próxima, las autoridades de la Fórmula Uno podrían empañar el fascinante comienzo de temporada dictaminando que la historia de cenicienta de Jenson Button es demasiado buena para ser cierta y que su resucitada escudería Brawn GP ha triunfado con engaños.

De hacerlo, muchos espectadores se preguntan si deberían boicotear la próxima carrera, el Gran Premio de China. Las dos primeras competencias del año, ganadas por Button, fueron demasiado interesantes como para que se anulen ahora esos resultados.

La cuestión que el Tribunal Internacional de Apelaciones del automovilismo decidirá el martes si Brawn, Williams y Toyota tienen en sus bólidos tecnología aerodinámica ilegal.

Algunos equipos no tan veloces _que notablemente en esta temporada incluyen a Ferrari_ sostienen que es así y que el hecho de carecer por su parte de la misma carrocería es el motivo por el cual Button les ha hecho morder el polvo.

En el peor de los casos, el tribunal de París podría anular los triunfos del piloto británico y las colocaciones de su compañero el brasileño Rubens Barrichello, como también Jarno Trulli y Timo Glock de Toyota y Nico Rosberg de Williams.

En este comienzo de temporada, Brawn, Toyota y Williams rompieron con la jerarquía establecida de la F1, quebrando el duopolio de Ferrari y McLaren y brindando nuevas historias y héroes deportivos.

Pero la capacidad inquebrantable de la F1 para autodañarse con controversias vuelve a oscurecer el panorama.

En las dos primeras carreras del año, primero en Australia y después en Malasia, los oficiales de la carrera _seis en total_ inspeccionaron el tren trasero de los autos de Brawn, Williams y Toyota y declararon que sus características aerodinámicas se ajustaban a las regulaciones de la F1.

Esos tres equipos aprovecharon de manera inteligente zonas de incertidumbre en las reglas para los difusores traseros, respiraderos que canalizan el aire que sale de la parte inferior de los autos. Partes de sus difusores son ligeramente más altas que las de sus rivales. Esa y otras características originales de esa pieza parecen dar más agarre al piso de sus autos, la presión aerodinámica que adhiere los autos a las pistas y les permite mayor velocidad.

Los difusores también fueron inspeccionados antes de la temporada por Charlie Whiting, director de carreras del organismo rector de la F1. La Federación Internacional del Automovilismo dice que él también los aprobó.

Idealmente, esto habría puesto fin a la cuestión. Pero Ferrari, Red Bull, Renault y BMW no fueron tan astutos con su aerodinámica, de modo que apelaron y enviaron el caso al tribunal de apelaciones.

Esto es lamentable porque la temporada empezó con acciones emocionantes. Los cambios de reglas destinados a estimular que los pilotos intenten pasar a sus rivales parecen haber surtido efecto. En Malasia, por ejemplo, hubo un duelo fascinante entre Mark Webber, de Red Bull, y la McLaren del campeón mundial Lewis Hamilton. El primero era más rápido en las curvas y el segundo en las rectas.

Si el tribunal modifica los resultados conquistados en la pista decepcionará a muchos aficionados.

"Sería terriblemente negativo", comentó Paul Stoddart, ex jefe de equipo de F1. "Necesitamos cierta estabilidad".

Otro motivo por el que el tribunal debería desestimar el caso es que la FIA sabía la cuestión de los difusores desde hace tiempo y decidió no actuar.

Según se dijo, el propietario de Brawn, Ross Brawn, observó que los difusores podrían haber sido proscritos el año pasado si otros equipos de la F1 hubieran escuchado sus advertencias de entonces de que las reglas tenían resquicios que su equipo, Toyota y Williams al final aprovecharon. En breve, según Brawn, Ferrari y los otros perdieron la oportunidad de evitar la confusión actual.

"Nadie estaba interesado", dijo Brawn a Autosport.com. "Ahora lo están".

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