Accionistas de Sony apoyan a su presidente

Los accionistas de Sony renovaron la confianza en su presidente ejecutivo Kazuo Hirai y en otros dirigentes de la compañía en una votación celebrada el jueves, a pesar de las quejas por las continuas pérdidas sufridas por Sony en sus divisiones de electrónica y entretenimiento.

Hirai, que asumió el mando en 2012, prometió que "el patrón de pérdidas" se arreglará de una vez por todas en el presente año fiscal y se disculpó por no haber actuado con la suficiente rapidez ante los cambios en el negocio.

El ejecutivo de 53 años mostró en una pantalla una foto suya en blanco y negro de cuando tenía 6 años, en ella aparece riendo con su padre, que le estaba haciendo cosquillas para grabar esa risa en una grabadora de Sony.

"La mejor forma de construir nuestro futuro es que Sony siga siendo Sony, y que nosotros interioricemos el lema de convertirnos en una compañía que inspira y satisface la curiosidad" añadió.

Sony Corp. tiene su sede en Tokio y durante seis de los últimos siete años ha sufrido pérdidas, una tendencia que según los pronósticos se podría extender hasta marzo de 2015.

La división de televisores de Sony —el antiguo buque insignia de la empresa— ha perdido dinero durante 10 años consecutivos, incapaz de hacer frente a la competencia de Samsung Electronics Co. de Corea del Sur y otros rivales. En dispositivos móviles Sony ha sido duramente golpeada por Apple Inc.

Hirai aseguró que los ingenieros de Sony estaban llenos de grandes ideas y prometió que estas se convertirían en productos reales, aunque para ello todos deben estar en condiciones de llevar la etiqueta de "SONY", agregó, deletreando el nombre de la empresa.

Sony vendió su negocio de computadoras personales Vaio este año, y actualmente está dividiendo su negocio de televisión para que funcione como una filial subsidiaria al 100%. Sony ha tenido problemas para hacer rentables todos sus sectores dedicados a operaciones de amplio espectro.

En los últimos años su división en cine lo ha hecho razonablemente bien, pero los problemas del sector de electrónica han terminado por arrastrar a toda la empresa. En su historia de casi siete décadas, Sony vivió periodos radicalmente opuestos.

Hirai tuvo que pedir a los descontentos que "por favor guardaran silencio" en varias ocasiones al tiempo que respondía a preguntas sobre sus tareas como líder de Sony, el éxodo de ingenieros con talento, la mala calidad del producto, y sus futuros planes para los productos que "se ponen" pegados al cuerpo.

Una propuesta sobre las opciones bursátiles para los ejecutivos y los empleados también consiguió apoyo. Hirai defendió esta propuesta como un impulso motivador para conseguir resurgir e impulsar el precio de las acciones, que perdieron la mitad de su valor en los últimos cinco años.

Un inversor se levantó para preguntar cómo Sony pudo perder su gloria pasada, ejemplificada en el reproductor portátil Walkman original de 1979, haciendo hincapié en que él se sentía decepcionado con Hirai.

En respuesta a otro inversor, Hirai negó que tuviera planes para escindir sus divisiones de entretenimiento.

Los inversores institucionales presentaron con antelación la mayor parte de los votos de los accionistas. Casi 6 millones de votos a favor del plan de futuro de la empresa y menos del 10% en contra.

La asistencia a la junta general anual fue de 4.662 personas, menos que las 10.693 del año pasado, cifra que destaca el interés decreciente en la compañía.

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