¿Adónde va el dinero que genera el petróleo?

HOUSTON (AP). Mientras los precios del petróleo siguen aumentando y generando ganancias astronómicas a las grandes compañías petrolíferas, uno se pregunta adónde va a parar todo ese dinero.

Las empresas aseguran que están buscando formas de contener el alza de los precios, pero lo que invierten en exploraciones es nada comparado con lo que dedican a la compra de acciones y al pago de dividendos.

Estas son buenas noticias para los accionistas, incluidos los fondos mutuos y los planes de pensiones, pero no para los automovilistas, que tienen que tomar medidas extremas debido a los altos precios de la gasolina.

Las cinco compañías más grandes del mundo emplearon el 55% del dinero que recibieron en la readquisición de acciones y en el pago de dividendos el año pasado. El año previo habían usado el 30% con esos fines y en 1993 apenas el 1%, según el Instituto de Políticas Públicas James A. Baker III de la Universidad Rice.

A la búsqueda de nuevos depósitos le dedican aproximadamente el 5%, porcentaje que se ha mantenido estable por años.

Los precios del petróleo son fijados por el mercado, no por la industria petrolífera. Pero ello no impide que haya un gran malestar con las ganancias que obtienen las compañías petrolíferas. El Congreso realizó una serie de audiencias en las que interrogaron duramente a altos ejecutivos e incluso se analizó una propuesta de cobrar impuestos adicionales a las ganancias, iniciativa que no prosperó.

En los tres primeros meses de este año, Exxon Mobil, la firma petrolífera privada más grande del mundo, gastó 8.800 millones de dólares en la compra de acciones y 5.500 millones en exploraciones y otros proyectos.

ConocoPhillips informó a los inversionistas que entre abril y junio adquirió acciones por valor de 2.500 millones de dólares, nueve veces lo que invirtió en exploraciones.

La readquisición de acciones es una práctica común en Estados Unidos. Es un método que permite reducir la cantidad de acciones disponibles en el mercado, lo que aumenta su valor y le da al accionista una mayor participación en la compañía.

Pero hay quienes dicen que se pone demasiado énfasis en los precios de las acciones, en una industria en la que a menudo los ingresos de los grandes ejecutivos están ligados a esos precios.

Además, se concentra mayormente en la readquisición de acciones y en la paga de dividendos y no tanto en la búsqueda de nuevos depósitos, lo que podría comprometer su disponibilidad de petróleo, según algunos sectores.

"Si uno no gasta dinero en la búsqueda y el desarrollo de nuevos campos petrolíferos, no va a haber nuevos campos", expresó Amy Myers Jaffe, experta de la Universidad Rice que estudió la forma en que las empresas petrolíferas invierten su dinero.

Empresas privadas como Exxon Mobil y Chevron tienen menos del 10% de las reservas mundiales de petróleo y gas, mucho menos que en el pasado. Y hallar nuevos depósitos de petróleo es cada vez más difícil y costoso.

Compañías estatales como las de Arabia Saudita y la venezolana PDVSA controlan el 80% de las reservas.

Nadie discute que las grandes empresas petrolíferas navegan en dinero. Generan cuatro veces lo que generaban a comienzos de la década de 1990.

"Los ejecutivos son los que deciden qué se hace. No tienen que ir ante la junta y decir 'podemos hacer esto o aquello'. Abunda el dinero en sus libros", afirmó Howard Silverblatt, analista de Standard & Poor's.

¿Qué deben hacer las grandes firmas?

Las empresas aseguran que hacen lo que pueden por hallar más fósiles, pero que eso ya no resulta tan fácil. En la actualidad las exploraciones implican excavaciones a cientos de metros en el Golfo de México o costosas iniciativas para tratar de encontrar depósitos en Canadá.

Los analistas dicen que no hay garantías de que los precios se mantendrán tan altos y que, por lo tanto, las compañías deben manejarse con cautela.

"Si uno compromete demasiado dinero puede hacer el ridículo", expresó Joseph Stanislaw, asesor de Deloitte LLP's Energy & Resources. "Creo que están haciendo lo que pueden".

Hay que recordar también que puede tomar varios años antes de que una compañía comience a extraer petróleo de un nuevo campo.

Un ejemplo es la plataforma Thunder Horse del Golfo de México, que opera BP y es propiedad en parte de Exxon Mobil. Hace nueve años se descubrió petróleo y gas allí y recién el mes pasado comenzó a extraerse combustible.

En ConocoPhillips, el presupuesto del 2008 incluye 15.300 millones de dólares para exploración y producción, lo que representa el doble del dinero usado con esos fines hace cinco años.

"¿Podríamos gastar 20.000 o 25.000 millones? Claro que sí", dijo el portavoz de la empresa Gary Russell. "¿Podríamos hacerlo de una forma efectiva, que rinda los máximos dividendos a los accionistas? Probablemente no".

Exxon Mobil, famosa por su disciplina a la hora de invertir en nuevos proyectos, ha sido criticada por su renuencia a explorar fuentes alternativas de energía, como energía solar y eólica.

La firma planea gastar entre 25.000 y 30.000 millones de dólares en exploraciones y otras inversiones en cada uno de los próximos cinco años. El año pasado invirtió 32.000 millones de dólares en acciones.

"Uno pone dinero en inversiones que tienen sentido", dijo el portavoz de Exxon Alan Jeffers. "Uno tiene que tener criterios definidos y respetarlos para hacer inversiones que beneficien al accionista. Y si a uno le sobra algún dinero, se lo devuelve al accionista, porque es suyo".

Exxon Mobil destaca su contribución de 100 millones de dólares al Proyecto Mundial de Clima y Energía de la Universidad de Stanford. BP dice que piensa invertir 8.000 millones de dólares en la próxima década en el desarrollo de energías alternativas a partir del viento, el hidrógeno y otras fuentes.

Los demócratas propusieron ante el Congreso un impuesto del 25% sobre las ganancias "excesivas" de las cinco compañías petrolíferas más grande, que en el 2007 superaron los 120.000 millones de dólares, y que ese dinero sea usado en el desarrollo de fuentes de energía alternativas. Los republicanos dicen que es una maniobra política que no resolverá nada y desalentará la producción nacional.

Pero el senador demócrata Charles Schumer afirma que el énfasis en la compra de acciones indica que las grandes firmas no están interesadas ni en encontrar nuevos depósitos ni en fuentes alternativas.

"Esta situación pide a gritos un impuesto a las ganancias inesperadas", sostuvo.

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