Alemania cede a exigencia de UE para aprobar venta de Opel

BRUSELAS (AFP). El gobierno alemán aseguró que la ayuda pública que ofrecerá para salvar a Opel es independiente de la identidad del comprador del constructor de automóviles, una primera exigencia de la Comisión Europea para aprobar una operación criticada por países como España.

La Comisión, gendarme de la competencia en la Unión Europea (UE), informó hoy lunes de que, tal y lo como había solicitado, Berlín envió sendas letras a Opel y a su casa madre, General Motors (GM), para aclararles que la ayuda prometida de 4,500 millones de euros es incondicional.

Bruselas señaló el viernes haber hallado "indicios significativos" de que el monto acordado no era conforme a las reglas europeas de competencia al estar "sujeto" a que Opel tuviera un comprador "específico", es decir, el fabricante canadiense Magna y el banco ruso Sberbank.

"Las autoridades alemanas, tal y como pedíamos, han escrito a Opel y a General Motors para explicarles que la ayuda estará disponible independientemente del inversor o el plan de compra", informó hoy lunes un portavoz de la Comisión Europea.

Aún así, la investigación de Bruselas no acaba aquí: "Todavía debemos recibir de las autoridades alemanas los detalles precisos de los acuerdos financieros", previno el portavoz.

Alemania, donde Opel emplea a la mitad de sus trabajadores, es decir, unas 25,000 personas, lideró el proceso de venta de la filial europea de GM en apuros, imponiendo a su comprador favorito, Magna, asociado a Sberbank.

Pero los seis otros países que albergan plantas del constructor (España, Bélgica, Gran Bretaña, Polonia, Hungría y Austria) han criticado la operación, acusando a Berlín de prometer ayudas públicas a cambio de que Magna preserve los empleos alemanes.

En efecto, mientras todas las fábricas alemanas de Opel están a priori salvadas, la fábrica belga de Amberes parece condenada al cierre y las ubicadas en Gran Bretaña y España sufrirán fuertes recortes de personal.

El comité de empresa de la fábrica de Figueruelas (Aragón, norte de España) rechazó el lunes los planes de Magna, que prevé suprimir 1,300 empleos del total de 7,000 y trasladar una parte de la producción a Alemania.

La canciller alemana, Angela Merkel, insistió empero el lunes que no ve "ninguna razón para cuestionar" la venta a Magna, precisó su portavoz.

Menos optimista, el Wall Street Journal aseguraba el lunes que si bien General Motors "continúa privilegiando una venta a Magna, sus dirigentes están dispuestos a pasar a un plan B si la operación queda obsoleta"."Todo el proceso de venta se desarrolló claramente de una forma extraña. Se ignoró al resto de pretendientes, como RHJ International y el chino BAIC. Sobre el papel, esto va en contra del derecho europeo", estimó Frank Schwope, analista del banco alemán NordLB.

Pese a ello, este experto prevé que la Comisión Europea dará luz verde a la operación: "De lo contrario, Bruselas se volvería muy impopular", teniendo en cuenta que "un nuevo retraso pondría a Opel en peligro".

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