Altos precios del petróleo modifican hábitos de consumidor

PARIS (AP). Los altos precios de la gasolina están logrando lo que el movimiento ecologista no pudo: hacer que los automovilistas protejan el medio ambiente.

Por lo menos eso es lo que opina Damien Barilko, uno de los fundadores de la fabricante de bicicletas electrónicas Velocito, cuyas ventas se han duplicado todos los años desde la creación de la empresa en el 2005.

"A nosotros nos impulsa el hecho de que es una forma de transporte limpia", declaró Barilko a la AP. "Pero para la mayoría de la gente, lo que cuenta es el aspecto económico. La cuestión ecológica viene por añadidura".

Barilko dice que sus clientes están dispuestos a invertir 3,000 euros (4,600 dólares) en sus bicicletas motorizadas.

A diferencia de las crisis de los años 70, en que los aumentos de los precios del petróleo eran temporales, los analistas dicen que en esta ocasión no retrocederán. Un incremento sostenido de precios afectará a empresas e individuos a todos los niveles y podría generar un cambio drástico en la actitud de la gente hacia el medio ambiente.

"Estamos buscando formas de consumir menos combustibles, y los gobiernos no tienen nada que ver con esto", afirmó John Kingston, de Platts, una importante publicación de temas energéticos.

"El mercado es mucho más poderoso que los gobiernos. Y la mayoría de la gente piensa que esto (los precios altos) no va a cambiar", expresó.

Velocito dice que impulsar sus bicicletas cuesta cinco euros (siete dólares) anuales.

El aumento en los precios del petróleo y de los productos alimenticios genera los peores brotes inflacionarios en mucho tiempo, a pesar de que la economía mundial se desacelera.

Hay indicios de que el apetito por el petróleo está comenzando a ceder un poco como resultado de los precios y de la debilidad de la economía.

La Agencia Internacional de Energía pronostica que la demanda mundial de productos derivados del petróleo, como la gasolina, el diésel y el gas para cocinas, subirá apenas un 0,9% en el 2008. A principios de año había previsto un aumento del 1,2%.

Manouchehr Takin, analista del Centro de Estudios Energéticos Globales, cree que el incremento será menor todavía.

En Estados Unidos, el país que más energía consume, la venta de gasolina bajó un 1,3% en las cuatro semanas que concluyeron el 6 de junio, comparado con el mismo período hace un año. Los altos precios de los combustibles han impulsado asimismo a los consumidores a considerar automóviles más económicos. Las ventas de camionetas y vehículos deportivos han bajado tanto que General Motors anunció la semana pasada que suspendía la producción de cuatro de esos vehículos.

Las empresas están limitando los viajes de sus empleados y promoviendo las teleconferencias, al tiempo que tratan de pasarle los costos energéticos a los consumidores.

Dow Chemical, por ejemplo, que produce pinturas, detergentes, solventes, cosméticos y muchas cosas más, aumentó los precios de todos sus productos un 20%.

Los constructores de viviendas dicen que se quejan de los aumentos exhorbitantes en los precios de los materiales aislantes y de las tuberías de plástico. Las aerolíneas suben las tarifas adicionales que cobran para cubrir los costos de combustible. También cobran por maleta, limitan la capacidad de sus aviones, postergan la compra de aparatos nuevos y eliminan puestos de trabajo.

Si bien la demanda de petróleo merma en Europa y Estados Unidos, sube en China y la India, que tiene economías florecientes.

"Los recortes que hacen las grandes empresas tradicionales serán más que compensados por naciones que hasta hace poco no contaban", expresó Mary Novak, analista de Global Insight. "Ya no hay oferta, solo hay demanda".

Los precios de la gasolina varían mucho. En Venezuela es más barata que el agua, mientras que en Turquía cuesta más llenar el tanque de un auto que un pasaje aéreo nacional. Ello responde en parte a que tienen distintas estructuras impositivas y también al hecho de que en Asia y el Medio Oriente hay subsidios que protegen al consumidor pero representan una gran carga para el gobierno.

Es previsible que la tendencia a subsidiar ceda. "Con estos precios, pocos países pueden darse el lujo de fijar subsidios si son importadores", afirmó Michael Lynch, analista de Strategic Energy & Economic Research de Winchester, Massachusetts.

En Europa, donde la gente está acostumbrada a pagar altos impuestos, los gobiernos están divididos en torno a cuál es la mejor forma de combatir el alza de precios y aplacar los ánimos de la ciudadanía.

El presidente francés Nicolas Sarkozy propuso que se elimine parte del impuesto al valor agregado, pero la idea no fue muy bien recibida en otros países. Tampoco prendió la propuesta italiana de cobrar impuestos a las ganancias de las compañías petrolíferas y usar ese dinero para aliviar la situación de los sectores de menores ingresos.

"En lo inmediato, los cambios que se verán serán los que disponga el consumidor", señaló Takin.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo se muestra renuente a aumentar la producción porque cree que los aumentos de precios no reflejan un problema de oferta sino que son motivados por especuladores y por tensiones geopolíticas, combinados con la escasez de refinerías en Estados Unidos, que hace que no se pueda refinar todo el crudo que está en el mercado.

Muchos piensan que los precios están siendo elevados artificialmente por especuladores.

Paul Stevens, investigador de la Chatham House de Gran Bretaña, sostiene que los precios "podrían bajar rápidamente, o sustancialmente", si los inversionistas comprenden que "no hay una escasez inminente".

Stevens cree, no obstante, que se mantendrían por encima del nivel que tenían hace un año.

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