Análisis: G-20 aportarán recursos, ¿funcionarán?

WASHINGTON (AP). Pero ningún país se movió de su principio básico, así que las metas principales no se lograron.

No obstante, los mercados globales lo aplaudieron, felices de que el Grupo de 20 países más industrializados y las principales economías emergentes pudieran demostrar unidad en medio de la peor crisis financiera en décadas.

Al final, la habilidad del presidente estadounidense Barack Obama y de los otros líderes para ocultar sus diferencias podría resultar el mayor logro de todos.

A pesar de algunos discursos rudos en las reuniones, incluida la amenaza del presidente francés Nicolas Sarkozy de retirarse si las cosas no resultaban como quería, los líderes salieron a flote con una demostración de propósito común.

Su comunicado final incluyó de hecho una sorpresa agradable, en la forma de una promesa de 1,1 billón de dólares para ayudar a asegurar que las economías emergentes como las de Europa Oriental y de Latinoamérica puedan aprovechar recursos suficientes del Fondo Monetario Internacional para resistir la turbulencia actual.

El cúmulo de dinero fue más fácil de obtener porque no obligará a Estados Unidos u otras naciones a incrementar su déficit para suministrar los recursos adicionales al FMI. En lugar de ello, gran parte de la ayuda adicional llegará en forma de préstamos que los países principales acordarán proporcionar al FMI si la agencia necesita más fortaleza.

Los líderes también se comprometieron a cubrir las actuales fisuras en la regulación financiera que han sido puestas al descubierto por los problemas que comenzaron en los préstamos hipotecarios de alto riesgo en Estados Unidos y que se han propagado a otros tipos de créditos, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.

Obama se mantuvo firme contra una presión determinada de Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel para la creación de un regulador global que ataque lo que los europeos ven como una marca estadounidense de capitalismo sin restricción que puso de rodillas a la economía global.

Al final prevaleció el argumento de Estados Unidos. En lugar del regulador global más poderoso, la reunión hizo un llamado a una mejor coordinación entre reguladores de países en lo individual y a incrementar la transparencia para proporcionar más supervisión de fondos de alto riesgo y otros documentos financieros de regulación superficial.

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