Los Angeles quiere revolucionar el transporte masivo

LOS ANGELES (AP). La ciudad famosa por haberle dado la espalda a los tranvías para iniciar un romance con el automóvil está tratando nuevamente de promover el transporte público.

Y lo hace con un proyecto ambicioso, encabezado por el alcalde Antonio Villaraigosa, que representa la expansión de la red de transporte pública más grande de los Estados Unidos.

Los votantes del Condado de Los Angeles decidieron hace dos años pagar un impuesto a las ventas de medio centavo por 30 años para ampliar las redes de trenes y de autobuses expresos, iniciativas que normalmente requieren asistencia económica del gobierno nacional.

Pero Villaraigosa, quien integra una junta de transporte del condado, quiere un préstamo en lugar de dádivas de Washington y se propone completar el proyecto en diez años, no 30, en una iniciativa que ha sido bautizada 30/10. Sostiene que, a la larga, le ahorrará dinero a la población, generará empleos en la construcción y aliviará los congestionamientos de tráfico y la contaminación.

Si el plan funciona, podría servir de modelo a otras ciudades que quieren ampliar sus redes de transporte público.

"No podemos esperar porque el tráfico es increíble y los problemas del medio ambiente son demasiado graves", sostuvo Denny Zane, quien está forjando una coalición de grupos empresariales, sindicalistas y defensores del medio ambiente para darle impulso al proyecto. "También hay una gran necesidad de trabajos y de desarrollo económico".En la primera mitad del siglo XX Los Angeles gozaba de una amplia red de tranvías y trenes eléctricos de alta velocidad. Pero luego de la Segunda Guerra Mundial el sur de California comenzó a hacer a un lado esos sistemas y los reemplazó con carreteras y automóviles. El transporte público quedó a cargo de autobuses.

Ahora que hay atascamientos de tránsito por todos lados, se quiere promover el transporte público a base de trenes y de carriles especiales para autobuses.

Los expertos dicen que hay que buscar formas innovadoras de financiamiento.

"El gobierno nacional debe ayudar a las ciudades que hacen frente a estos problemas y aprovechar estos ambiciosos planes, que alterarán la forma en que funcionan estos sitios", expresó Robert Puentes, del Programa de Políticas Metropolitanas de la Brookings Institution.

Según la iniciativa 30/10, el impuesto a las ventas generará unos 5,800 millones de dólares en diez años, poco más de un tercio de lo que se necesita. El costo total del proyecto es calculado en 14,600 millones de dólares.

La Autoridad Metropolitana de Transporte (Departamento de Transporte) podría acelerar estos proyectos usando los ingresos futuros por ese impuesto como garantía de bonos a largo plazo y de préstamos preferenciales del gobierno federal. El condado podría saldar esa deuda en 20 años con los ingresos generados por el impuesto a las ventas.

El proyecto incluye una extensión de la red de subterráneos hasta la pujante parte occidental de Los Angeles (el "Tren al Mar"), un enlace de tres líneas férreas en el centro de la ciudad y extensiones de los trenas livianos que lleguen hasta el Aeropuerto Internacional de Los Angeles y a comunidades al sur y al este.

En total, estos proyectos añadirían 125 kilómetros (78 millas) de líneas férreas y carriles para autobuses a los 164 kilómetros (102 millas) existentes.

Dado que no hay programas nacionales para costear proyectos en gran escala como éste, las autoridades gestionan préstamos, donaciones y bonos que requieren la aprobación legislativa.

La campaña está cobrando impulso.

El secretario de Transporte Ray LaHood dijo en junio que el modelo 30/10 "podría transformar la forma en que invertimos en proyectos de transporte en todo el país". La Administración Federal de Tránsito, por su parte, aceptó analizar el proyecto de un Tren al Mar con miras a asignarle fondos federales de una vez, en lugar de en tres partidas, lo que le daría ventaja a la hora de pelear por más subsidios.

Los expertos dicen que la idea de contraer deudas pagaderas a 30 años es arriesgada, pero que los beneficios son muy superiores a los peligros.

Varias municipalidades observan de cerca lo que está haciendo Los Angeles.

Villaraigosa dijo que sus colaboradores están asesorando a funcionarios de Houston, Chicago, Nueva York y otras ciudades interesadas en el modelo 30/10.

"Hay interés de todo el país porque todos van a golpear la puerta a Washington y nadie atiende", declaró el alcalde. "Se están dando cuenta de que la mejor forma de hacer que te abran esas puertas es disponer de dinero de la zona para complementar lo poco que te da el gobierno federal".

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