Arrancó otra huelga agraria contra política gubernamental

BUENOS AIRES (AFP) - Los productores agropecuarios de Argentina iniciaron el viernes una huelga de seis días contra la política agraria del gobierno, con movilizaciones a la vera de las rutas, en un país proveedor mundial de alimentos por 35.000 millones de dólares anuales.

Se trata de la segunda gran protesta de 2008, con cese de comercialización de granos y ganado en pie, tras un largo conflicto que durante el primer semestre puso en jaque al gobierno de la presidenta Cristina Kirchner.

Durante una visita este viernes a una planta del grupo informático IBM, en la periferia norte de Buenos Aires, Kirchner advirtió que "ningún sector puede prevalecer sobre otro, imponer condiciones o tomar de rehén" al resto del país, pero instó a "apostar por el diálogo" para enfrentar las crisis.

Los dirigentes de las entidades agrarias desecharon en esta oportunidad bloquear las carreteras como método de reclamo, en una protesta que tiene su epicentro en la rica Pampa Húmeda, la región central de una potencia proveedora de alimentos al Mercosur, la Unión Europea y Asia.

No obstante, sobre la ruta 14 --llamada del Mercosur por ser paso de las mercancías entre Argentina, Brasil y Paraguay--, un piquete de productores interrumpía el viernes el paso de los vehículos, en lapsos intermitentes de 15 minutos, a la altura de la ciudad de Gualeguaychú (230 km al norte).

En Gualeguaychú, uno de los puntos emblemáticos de la huelga anterior, se realizó una asamblea de productores en la que se decidió retirarse de la carretera hasta la mañana del lunes, donde volverán a congregarse liderados por Alfredo de Angeli, uno de los dirigentes más populares de la protesta.

Las entidades agrarias prevén para el miércoles próximo una manifestación frente al Congreso en Buenos Aires.

El lock-out agrario se prolongará hasta el miércoles, en reclamo de la eliminación de los impuestos a las exportaciones y por un tipo de cambio competitivo, que sea devaluado de 3,18 a 3,50 pesos por cada dólar.

"Ya no se trata de modificar un punto más o menos de retenciones (tributos a las ventas externas), sino de pensar un Programa de Emergencia Agropecuaria", dijo Eduardo Buzzi, representante de pequeños y medianos productores.

El gobierno acusa a los líderes agrarios de hacer uso político del reclamo, pero los productores aseguran que el diálogo iniciado a mediados de julio se estancó por la ausencia de propuestas concretas en materia de subsidios y reducciones impositivas para el sector.

Una huelga de 128 días con bloqueos de rutas, liderada por los poderosos productores de la soja, de inmensos ingresos para Argentina, mantuvo en vilo al país entre marzo y julio, lo que afectó al mercado interno y provocó inflación.

El conflicto terminó con una dura derrota para Kirchner cuando el Congreso rechazó el proyecto oficial de aplicar impuestos móviles a las exportaciones de granos.

Se mantuvo en cambio el sistema vigente de tributos fijos, que en el caso de la soja es de 35%.

La nueva protesta se enmarca en un escenario diferente, debido a la crisis financiera mundial, que provocó una fuerte caída de los precios de materias primas agrícolas, mientras que el sector se vio afectado por una sequía, considerada "la peor de los últimos 100 años".

La soja ocupa la mitad de la superficie sembrada en Argentina y generaba ingresos anuales por 24.000 millones de dólares, pero su precio se derrumbó en el mercado de Chicago, lo que afectó la renta del sector agropecuario y la recaudación fiscal.

Argentina es el primer exportador mundial de harinas y aceites de soja, el cuarto de trigo, el segundo de maíz -detrás de EEUU- y el tercero de granos de soja, según la secretaría de Agricultura estadounidense.

Las ventas externas de alimentos superan el 50% de las exportaciones totales de Argentina, que tiene un potencial para proveer productos agrícolas para 300 millones de personas, aunque sólo tiene 40 millones de habitantes.

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