Aumenta el cultivo de marihuana en EU durante recesión

BARBOURVILLE, Kentucky (AP). Machete en mano, la policía está destruyendo plantaciones de marihuana capaces de generar miles de millones de dólares para tratar de evitar una cosecha gigantesca en estos tiempos de recesión.

La cantidad de cultivos confiscados este año en California, el estado que más marihuana produce, aumentó, y también se percibe un incremento en la producción de otro estado del oeste, Washington, que el año previo se había casi duplicado. Los productores de tres estados del centro, en la región de los Apalaches, también parecen haber mejorado sus cosechas luego de dos años de declinación.

Las autoridades de esas zonas, que son las que más marihuana producen en el país, han destruido plantaciones capaces de generar 12,000 millones de dólares en los primeros ocho meses de este año.

"Suponemos que (el incremento en la producción) se debe al estado de la economía", declaró Ed Shemelya, director del programa de erradicación de la Oficina de Políticas de Control de Drogas de la región de los Apalaches. "Sitos como Tenesí, el este de Kentucky y Virginia Occidental probablemente sienten los efectos de la recesión con mayor intensidad que el resto del país y probablemente lo han estado sintiendo por mucho más tiempo".

Los productores de los Apalaches son generalmente gente con negocios propios que no generan mucho dinero y que apelan al cultivo de marihuana para complementar sus ingresos, según las autoridades. Los agentes que allanan sus propiedades en regiones montañosas dicen que con frecuencia se trata de terrenos que pueden ser atendidos por una sola persona. En California y Washington, en cambio, las plantaciones tienden a ser mucho más grandes y a ser atendidas por inmigrantes contratados por los carteles mexicanos del narcotráfico.

La demanda de marihuana producida en Estados Unidos alcanzó niveles sin precedentes, en buena medida porque resulta más difícil importarla desde México desde que se reforzó la vigilancia de la frontera, indicó Dave Keller, subdirector de la Appalachian High Intensity Drug Trafficking Area, el organismo oficial que coordina la lucha contra el tráfico de drogas en la zona. Keller dijo que a lo largo y ancho del país hay gente dispuesta a cultivar marihuana para compensar el descenso en las importaciones.

La recesión no ha hecho que los consumidores reduzcan sus gastos. De hecho, Shemelya dice que la demanda parece estar aumentando junto con la tasa de desempleo.

"Nunca he visto una merma en la demanda de marihuana durante períodos de crisis económica", expresó. "En todo caso, ocurre lo contrario. La gente siempre consigue dinero en algún sitio para comprar drogas".

La cantidad de plantas destruidas en California ha aumentado en los últimos tres años, de acuerdo con el subjefe de la Oficina de Control de Narcóticos de California (California Bureau of Narcotics Enforcement), Kent Shaw. En el 2007 fueron destruidas 4,9 millones de plantas, en el 2008 5,3 millones y en lo que va de este año ya se han destruido más plantas que en todo el año pasado.

En Washington, al norte, se destruyeron 295,000 plantas en el 2007 y 580,000 en el 2008. El teniente Rich Wiley, jefe de la unidad de narcóticos de la Patrulla Estatal de Washington, dijo que sus agentes confiscaron 540,000 plantas en lo que va del año y esperan igualar o superar las cifras del año pasado.

En el corazón de los Apalaches, los agentes han destruido más de 600,000 plantas este verano en Kentucky, Tenesí y Virginia Occidental, según Shemelya. Cada planta genera unos 2,000 dólares en la venta callejera, lo que constituye un incentivo difícil de resistir en comunidades muy pobres, de áreas estremecidas por el desempleo derivado del cierre de fábricas y minas de carbón.

El juez Kelsey Friend, cuya jurisdicción incluye algunas de las comunidades montañosas más aisladas de Kentucky, dice que buena parte de la marihuana producida en los Apalaches es cultivada por gente tan necesitada que está dispuesta a comprometer su libertad con tal de mejorar su nivel de vida. Agrega que con el dinero de la marihuana se compran camionetas, botes e incluso casas.

Se calcula que solo entre el 20% y el 40% de ellos logra completar la cosecha y cobrar por ella sin ser detectados por las autoridades, que usan helicópteros para divisar plantaciones.

El mes pasado, el agente Mac McDonald descendió todo sudoroso de una montaña cerca de Barbourville cargando en sus hombros marihuana que acababa de cortar. McDonald y sus compañeros habían estado recorriendo una zona remota, con densa vegetación y abundantes arbustos de moras, y hallado pequeños terrenos con marihuana.

Hace seis años comenzó una campaña tendiente a convencer a los productores de que dejasen de cultivar la marihuana y de exponerse a ser detectados por los helicópteros que recorren la zona. Pero da la impresión de que la producción aumentó desde que comenzó la recesión.

"La economía, o, mejor dicho, el deterioro de la economía, es lo que siempre ha impulsado el comercio de la marihuana", manifestó Shemelya. "Sigue siendo la droga ilegal que deja más dividendos comparado con la inversión que requiere".

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