Brasil: Odebrecht participará en construcción de submarino

BRASILIA (AP). La empresa brasileña Odebrecht, que fue expulsada de Ecuador por graves defectos en una planta hidroeléctrica a su cargo, será parte de la construcción de cinco submarinos franceses contratados por Brasil, informó hoy miércoles la empresa francesa DCNS.

Un comunicado de la empresa francesa publicada en su sitio de internet indicó que DCNS, una de las principales fabricantes mundiales de equipo de defensa naval, indicó que la Armada brasileña encomendó a esa compañía el diseño y construcción de cuatro submarinos convencionales bajo un acuerdo de transferencia de tecnología.

Al mismo tiempo, la empresa deberá aportar asistencia técnica en el diseño y construcción de las partes no nucleares de un submarino de propulsión nuclear, además de que participará en la construcción del astillero donde las naves serán ensambladas, según el comunicado.

"Saludamos la decisión de las más altas autoridades brasileñas en favor de DCNS y de nuestro socio, el grupo Odebrecht", dijo el presidente de la empresa francesa, Jean-Marie Poiboeuf, citado por el comunicado.

La información no detalla el tipo de participación que tendrá Odebrecht en la operación. La AP consultó a la oficina de prensa de la constructora brasileña pero dijo que no comentaría sobre el tema. La oficina de prensa de la Armada no respondió las consultas que se le hicieron.

El contrato de construcción de los submarinos, valorado en 7,000 millones de euros (3,056 millones de dólares), forma parte de un plan de modernización de la flota naval brasileña y ha sido visto como crucial para la defensa de las grandes reservas de petróleo en aguas profundas del mar territorial de Brasil.

Los gobernantes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Francia, Nicolas Sarkozy, firmaron en diciembre el contrato para la construcción de las naves.

Odebrecht, una de las más grandes empresas brasileñas de construcción estuvo en el centro de una disputa entre Ecuador y Brasil cuando Quito detectó graves fallas en la planta hidroeléctrica San Francisco, que llevó a la empresa a su expulsión del país andino.

Posteriormente, Quito planteó un arbitraje internacional para suspender el pago de su deuda con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil por la construcción de la planta. El banco prestó 243 millones de dólares al gobierno ecuatoriano para el proyecto.

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