Bush hará esfuerzos por bajar precios del petróleo

WASHINGTON, (AFP) - El presidente estadounidense, George W. Bush, debería instar durante su gira por Medio Oriente a su aliado de Arabia Saudita a intervenir para contener la escalada de los precios del petróleo, que amenaza con deprimir tanto la economía norteamericana como la mundial. Lo que deben desembolsar los estadounidenses en las estaciones de servicio, unos 3,7 dólares por galón de combustible (un galón son 3,78 litros) en comparación con 3 dólares hace un año, se ha convertido en uno de los principales temas de la campaña para las presidenciales de noviembre. Pero los expertos no están nada seguros de que Bush pueda convencer al rey Abdalá, soberano de la primera potencia petrolera mundial, de que interceda en la OPEP para que aumente su producción. Algunos hasta dudan de que lo intente. "Es difícil decirlo. Si la pregunta es: ¿Si Arabia Saudita podría bajar los precios, lo haría? Creo que la respuesta sería sí. Pero la pregunta real es, en este ambiente, ¿pueden hacerlo? Y la respuesta es: no sé", indicó James Williams del West Texas Research Group.

El analista considera que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no tiene mucho margen para aumentar la producción. Y si llegara a hacerlo, abrir las válvulas podría tener cualquier efecto menos el deseado. El propio Bush ha admitido las pocas capacidades excedentarias para evitar ilusiones en los estadounidenses: "Si existiera una varita mágica, y pudiera decir, de acuerdo, que bajen los precios, lo haría (...) pero no tengo esa varita mágica". Desde hace varios meses, la OPEP insiste en que el mercado está debidamente aprovisionado y desvía la responsabilidad hacia los inversionistas para quienes el petróleo es un valor confiable. En enero, Bush pidió al rey Abdalá presionar un aumento de producción, pero la OPEP hizo oídos sordos. Por eso, a juicio de su consejero Stephen Hadley, Bush abordará nuevamente el tema cuando almuerce y cene con el rey Abdalá el viernes.

Bush debería recordarle que los suplidores de crudo "deben tomar en cuenta la salud económica de sus clientes", empezando por el principal comprador, Estados Unidos, señaló Hadley. En otras palabras, si la economía norteamericana sufre, la OPEP terminará pagando.

Desde el 1 de mayo, el barril de petróleo se ha encarecido en cerca de 15 dólares en Nueva York. En cinco jornadas la semana pasada, superó las barreras de los 120, 121 dólares... hasta los 126 dólares, a un ritmo de un récord por día en promedio.

El precio del petróleo se suma a las dificultades de la economía estadounidense, que se debate sobre si está en recesión o no.

Junto a los precios de los productos alimentarios, el del crudo provoca el descontento de los estadounidenses, algo no muy positivo para los republicanos del presidente Bush, y genera una multitud de promesas electorales: exonerar temporalmente los impuestos al combustible, gravar las ganancias de las empresas petroleras o tomar acciones contra la OPEP. Los productores se inquietan también con la posibilidad de matar la gallina de los huevos de oro al llevar a Estados Unidos a prescindir en cierta medida del petróleo, pero sobre todo por contribuir a la desaceleración económica, según expertos, aún cuando ahora son China e India quienes les ofrecen las mejores perspectivas. Sigue quedando la duda de cuánta influencia puede tener Estados Unidos o su aliado Arabia Saudita en la OPEP. John Alterman, experto en política internacional, ve la posibilidad de un gesto meramente "político" de los sauditas: "En el pasado, los sauditas realmente se esforzaron por ayudar a los presidentes estadounidenses (...) pero no se esforzarán por ayudar a este presidente", luego del cambio de relaciones tras el 11 de septiembre de 2001 y la guerra en Irak.

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