Bush insiste al Congreso en que apoye rescate financiero

WASHINGTON (AP). El presidente George W. Bush trató hoy viernes, de sofocar la revuelta en su propio Partido Republicano, que hizo fracasar las negociaciones sobre el paquete de rescate financiero por 700.000 millones de dólares, y llamó al Congreso a que actúe de forma expedita para estabilizar los tambaleantes mercados financieros nacionales.

Bush formuló un breve anuncio público en la Casa Blanca, un día después que un aparente acuerdo sobre el proyecto de rescate se frustró.

El presidente dijo esperar que los legisladores tuvieran desacuerdos sobre los detalles del plan pero expresó que no hay otro remedio que actuar. "No hay desacuerdo en que hay que hacer algo sustancial", afirmó.

El jueves, el presidente convocó a una reunión histórica en la Casa Blanca sobre la crisis financiera. No sólo incluyó a los líderes del Congreso, sino también a los candidatos presidenciales John McCain y Barack Obama.

La reunión fracasó al caer en divisiones y deberán realizarse más negociaciones en el Congreso.

Momentos antes el viernes, el presidente de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes declaró que un acuerdo hacia un paquete legislativo para enfrentar la crisis financiera depende de que los republicanos de la cámara baja "retiren esta revuelta contra el presidente Bush".

El representante demócrata Barney Frank dijo que los principales demócratas en el Capitolio están sorprendidos por el nivel de división del Partido Republicano que apareció el jueves durante una reunión en la Casa Blanca, no mucho después de que varios congresistas clave declararon que estaban de acuerdo en principio sobre una iniciativa de ley que aplique la propuesta del gobierno federal para rescatar al sistema financiero con 750.000 millones de dólares.

Frank dijo que él no pensaba que los demócratas fueran a ver una propuesta sustancialmente diferente del plan de 700.000 millones de dólares con el que la administración Bush ha tratado de convencer a los legisladores y que ha sido el punto focal de las conversaciones a puerta cerrada durante días.

Los participantes de una reunión la noche del jueves a la que convocó el presidente George W. Bush en la Casa Blanca con líderes del Congreso y los candidatos presidenciales John McCain y Barack Obama dijeron que el encuentro cayó en discusiones, principalmente entre los republicanos.

"Yo no pensé que nosotros íbamos a tener que ser el árbitro de una guerra ideológica en el interior del Partido Republicano", dijo Frank, un demócrata por Massachusetts, en declaraciones el viernes por la mañana a la cadena de televisión CBS.

Durante la reunión, el líder republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, expresó sus dudas sobre el plan, y McCain no se comprometió a apoyarlo, dijeron fuentes de ambos partidos que fueron puestas al tanto del encuentro. Pidieron guardar el anonimato porque la sesión fue privada.

El senador republicano Richard Shelby, que también fue entrevistado por la CBS, dijo que muchos legisladores republicanos detestan la propuesta que ha sido promovida por la administración, principalmente por el secretario del Tesoro Henry Paulson.

"Básicamente, creo que la propuesta de Paulson está mal estructurada", afirmó Shelby. "Básicamente no hace nada para el golpeado acreedor de hipotecas. Hace mucho para tres, o cuatro o cinco bancos".

Una revuelta entre los republicanos estancó el jueves los esfuerzos para armar un plan de rescate económico, un vuelco caótico en una jornada que parecía encaminada al éxito.

Los fatigados negociadores del Congreso trabajaron hasta tarde en la noche, acompañados por Paulson en un esfuerzo por reanimar o rearmar la propuesta que Bush dijo que requiere la aprobación urgente del Congreso para evitar "una larga y profunda recesión".

Cesaron en sus esfuerzos después de las 10 de la noche, más de una hora después de que el único republicano de la cámara baja involucrado, el representante Spencer Bachus, dejó la sala.

Los demócratas culparon a los republicanos de la Cámara de Representantes por el estancamiento. Esos conservadores se han quejado de que el plan sería demasiado costoso para los contribuyentes y representaría una intrusión federal inaceptable en las empresas privadas.

Las conversaciones se reanudarán el viernes, en busca de rescatar a las instituciones financieras en problemas y reanimar el flujo de crédito.

La pieza central del plan sigue siendo que el gobierno adquiera los activos vinculados con hipotecas pertenecientes a instituciones financieras en problemas, en un intento por impedir que se vayan a la quiebra y ello desate una serie de eventos ruinosos en cascada, incluyendo la pérdida de ahorros para el retiro, un incremento en la ejecución de hipotecas, empresas clausuradas y despidos.

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