Camaroneros rezan por buena pesca pese a crudo

THERIOT, Luisiana (AP). Los barcos camaroneros atracados en el muelle fueron decorados el domingo con banderines de colores y globos para la tradicional "Bendición de los botes" que se realiza antes de la temporada de camarón.

¿Qué había en el menú? Nada de camarón, sino pollo asado, salchicha ahumada y ensalada de papa.

El problema es el derrame de crudo de la petrolera BP. La compañía ha sellado la fuga y el domingo anunció que el cemento inyectado en el pozo de la fuga en el Golfo de México se había endurecido, lo que allana el camino para la última fase de perforación del pozo de alivio.

El futuro es incierto para los pescadores y sus familias que el domingo buscaban bendiciones para tener una pesca abundante y protección divina contra los peligros del mar. Se preguntan si las aguas volverán a ser las mismas alguna vez.

"He tenido camarones en el refrigerador toda mi vida", dijo la lugareña Dita Dehart, de 70 años, mientras trabajaba con los postres en una habitación de la Iglesia Episcopal de San Andrés, donde se ha realizado la bendición en Bayou Dularge por más de 50 años. "Ahora no tengo ni uno".Los pescadores han sufrido por las continuas vedas y el sombrío futuro desde que la plataforma Deepwater Horizon explotó el 20 de abril a unos 80 kilómetros de la costa sureste del estado de Luisiana. En el incidente murieron 11 trabajadores y comenzó lo que es considerada la peor fuga marina de petróleo en Estados Unidos.

BP anunció el domingo que pronto comenzaría a perforar los últimos 30 metros (100 pies) de un pozo de alivio. Una vez que el pozo de alivio se cruce con el pozo siniestrado, se inyectará más lodo y cemento para el "sellado de fondo" que cerrará el pozo de manera definitiva.

Pero el cierre del pozo no acaba con la incertidumbre de los pescadores. Las autoridades estatales fijaron el lunes 16 de agosto como el inicio de la temporada de pesca de camarón en el litoral, pero algunas partes permanecerán cerradas mientras el gobierno federal realiza pruebas sanitarias para el consumo de los mariscos.

"Tengo un barco que está listo", dijo Ravin Lacoste, de 57 años. "Pero no sabemos dónde estará abierto".Además de la incertidumbre sobre cuándo y dónde podrán operar, los pescadores enfrentan dudas sobre el mercado, dijo Mike Dehart, de 51 años, quien administra un muelle camaronero junto a una carretera.

La demanda y los precios del camarón aumentaron después del derrame, pues la gente se apresuró a comprar lo que temían sería su última provisión de mariscos. Pero la demanda y los precios cayeron al extenderse el derrame. "Tomará un par de años para que las cosas vuelvan a la normalidad", estimó Dehart.

Vive la adrenalina de la 7ma temporada


Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes