Carestía de alimentos persistiría en 2009 en Latinoamérica

MEXICO (AP). El aumento en lo precios de los comestibles se sintió con fuerza en Latinoamérica y, pese las medidas adoptadas para revertirlo, es previsible que perduren la carestía y la escasez en el 2009.

Aunque en la región existen potencias mundiales en la producción de algunos cereales y alimentos, como Brasil y Argentina, muchos otros países, sobre todo en Centroamérica y el Caribe, dependen de las importaciones y por ello están expuestos a los vaivenes del volátil mercado internacional.

Carlos Vicente, de la ONG internacional Grain, dijo que en 2009 habrá un agravamiento de la crisis alimentaria debido a la voraz industria de los agrocombustibles y a la "utilización de territorios para garantizar alimentos a otras partes del mundo".

Explicó que Grain promueve el manejo y uso de recursos genéticos y el conocimiento tradicional, pero ahora analiza "los sistemas alimentarios y los procesos que hay detrás". Atribuyó la crisis actual a la especulación porque el sector agrícola fue tomado como "una de las principales fuentes de ganancia para grandes corporaciones".

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que un déficit en la producción de alimentos y otros factores adicionales desencadenaron la carestía.

"Es un grupo de cuatro a seis países que tienen todas las exportaciones fundamentales: Argentina, Australia, Brasil, Nueva Zelandia... son muy pocos, de manera tal que cuando una sequía afecta a Australia o Argentina --como está pasando ahora-- eso impacta los precios (mundiales)", explicó a la AP el director de políticas de la FAO para Latinoamérica, Fernando Soto.

Dijo que también incidió en el aumento de precios la crisis hipotecaria en Estados Unidos, que hizo que "los capitales e inversiones buscaran resguardo en el mercado de futuros y eso tuvo que haber afectado el ritmo (de crecimiento de precios), no la dirección, y eso fue el 'peak' (pico) fuerte que se dio".

Además, "cada vez hay un convencimiento mayor" de que la industria de biocombustibles "está influyendo en la subida del precio del maíz", señaló Soto.

La coyuntura seguramente empeoró la tendencia negativa en la región, donde en 2007 el número de personas subnutridas aumentó de 47 a 53 millones, una cifra similar a la de los años 90.

El presidente de la Federación de Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras (Fenocin) de Ecuador, Luis Andrango Cadena, atribuyó la crisis al modelo de desarrollo en el cual se ve la "alimentación más que como un derecho, como una mercancía".

Varios países latinoamericanos anunciaron medidas para enfrentar la carestía mediante subsidios, en forma de bonos o cupones de descuento, para la población más pobre y promoción de la agricultura nacional. No pueden consolidarse datos de cuanto costarán esos planes, dijo Soto.

Las cosechas de granos de Brasil fueron en 2007-2008 de 143,9 millones de toneladas, pero las autoridades proyectan que la del próximo período retroceda al menos a 141 millones de toneladas por la falta de crédito y los bajos precios derivados de la crisis económica global.

Soto prevé que los programas nacionales se tropezarán con una merma en los ingresos tributarios y por exportaciones que hará difícil su sostenimiento "de manera tal que... la cooperación internacional tendrá que auxiliar y complementar para mantener el ritmo y cobertura".

Fenocin y Grain temen que la ayuda internacional genere efectos indeseados al suministrar a las comunidades campesinas semillas de variedades exóticas o modificadas genéticamente que desplacen a las que están acostumbrados a cultivar.

"Nuestra lucha y resistencia (es) por que las semillas sean patrimonio de la humanidad y sigan preservándose", dijo Andrango.

Soto informó que la FAO ha dispuesto distribuir miles de toneladas de semillas en Latinoamérica, privilegiando a las producidas localmente. Agregó que el organismo tiene "una política de bastante cuidado y defensa de ese patrimonio (genético) esencial para la seguridad alimentaria".

"En ningún caso se importa semillas y peor aún de carácter transgénico", señaló.

Algunos países que en los últimos lustros favorecieron "políticas agrícolas muy orientadas a la exportación" de alimentos para aprovechar tratados de libre comercio, ahora "no tienen instrumentos para aumentar la producción dentro del país. Es drástico y tiene repercusiones económicas, sociales y políticas", explicó.

Soto cree que los gobiernos de la región deben devolver "la dignidad" a los campesinos con una política pública que no los vea como "un factor de la pobreza, sino como parte de la solución del problema de la pobreza".

Para Andrango, Latinoamérica tiene frente a sí el reto de alcanzar una soberanía con "armonía entre el ser humano y la naturaleza y permita decidir qué, cómo, cuándo y dónde producir nuestros alimentos".

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