China ralentiza su crecimiento antes del impacto de la guerra comercial

El producto interior bruto (PIB) de China subió un 6,7 % en el segundo trimestre de 2018, una décima menos que en el primer trimestre y sin el impacto todavía de la guerra comercial abierta con EEUU, que según las autoridades podría empezar a dejarse ver en la segunda mitad del año.

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) divulgó en rueda de prensa estos datos que confirmaron una ligera ralentización de la economía china ya prevista por los analistas, aunque por encima de la previsión de en torno al 6,5 % fijado por el Gobierno para 2018.

"En el primer semestre del año, la economía china se mantuvo estable con un buen impulso para el crecimiento", aseguró el portavoz de la ONE, Mao Shengyong.

La ralentización del incremento del PIB respecto al primer trimestre, cuando registró un crecimiento del 6,8 %, se debió principalmente a la desaceleración de indicadores importantes, como la producción industrial, la inversión en activos fijos o las ventas minoristas.

Respecto a los datos de desempleo, China mantuvo en junio su tasa de paro en zonas urbanas en el 4,8 %, sin cambios respeto al mes anterior y una décima por debajo de la tasa registrada en el mismo periodo del año anterior.

En los datos divulgados hoy no se refleja todavía el impacto de la guerra comercial abierta entre China y Estados Unidos y que, según el portavoz de la ONE, podría hacer sentir sus efectos en la segunda mitad del año.

Destacó que el comercio exterior chino creció un 7,9 % durante los seis primeros meses del año, mientras que el superávit comercial cayó un 26,7 %, debido sobre todo al aumento del 11,5 % de las importaciones.

"Tendremos que esperar y ver el impacto específico que tiene la guerra comercial", advirtió el portavoz, que recordó que las medidas proteccionistas de Donald Trump afectarán no solo al gigante asiático y a EEUU, sino también "a la recuperación económica mundial y la sostenibilidad del crecimiento del comercio internacional".

Washington anunció la semana pasada que estudia aranceles a productos importados de China por valor de 200.000 millones de dólares, que se sumarían a los gravámenes aprobados previamente por valor de 34.000 millones.

Sin embargo, las autoridades chinas se mostraron convencidas de que la economía china se mantendrá estable gracias a la fuerte demanda interna, el consumo al alza y la inversión estable.

Esta estabilidad también se debe, añadieron, a la "profunda" reestructuración que se está llevando a cabo en el país en algunos sectores de la economía tradicional, como la industria pesada, y sus sustitución por otros dinamizadores del crecimiento como todo lo relacionado con las nuevas tecnologías.

Durante el XIX Congreso del Partido Comunista de China, el pasado octubre, el presidente chino, Xi Jinping, ya avanzó la importancia de cambiar el modelo de crecimiento, desde uno que primaba la cantidad y se sostenía en la deuda hacia otro en el que lo importante sea la calidad del desarrollo.

Según pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el crecimiento de la economía china se ralentizará ligeramente este año hasta el 6,6 % y se moderará gradualmente hasta el 5,5 % en 2023.

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