Consumidores modifican hábitos por problemas económicos

NUEVA YORK (AP). Adrienne Radtke piensa seguir desplazándose al trabajo en su bicicleta, incluso si los precios de la gasolina bajan. Steve Pizzini cambió su Cadillac Escalade por un Acura de 16 años de antigüedad y no piensa comprar nunca otro vehículo que sea un devorador insaciable de combustible.

"Cambió mi paradigma", dijo Pizzini, analista financiero. "Gasté mi dinero en un automóvil hermoso, pero para mí, no valió la pena. No creo que vuelva a tomar ese camino".

Cada desaceleración económica modifica de alguna manera los hábitos de los consumidores. Pero esta vez, los expertos dicen que la nueva conducta --provocada por los altos precios de la gasolina y de los alimentos, las condiciones adversas para obtener un crédito y el desplome del mercado inmobiliario-- es un fenómeno más drástico y extendido de lo que se había visto desde mediados de la década de 1970.

Así, las empresas minoristas, los expertos en mercadeo y todas las industrias tratan de descubrir qué hábitos conservarán los consumidores y cuales se extinguirán cuando la economía se recupere.

"Vemos situaciones que me recuerdan la década de 1970", dijo Patricia Edwards, de la firma administradora de inversiones Wentworth Hauser and Violich.

"Los estadounidenses han visto evaporada buena parte de su balance financiero y los efectos serán más perdurables", agregó.

Wendy Liebmann, presidenta de WSL Strategic Retail, dice que los nuevos patrones de consumo obligan a las empresas a cambiar el tipo de productos que venden, y a transformar sus tácticas a fin de atraer a compradores preocupados por el costo.

Liebmann destacó la última gran recesión, a comienzos de la década de 1990, que ayudó a generar un cambio fundamental en la industria minorista, pues los compradores acaudalados comenzaron a comprar en tiendas de descuento, lo mismo que en comercios más lujosos.

Radtke, de 31 años y quien tiene dos empleos --en una veterinaria y una florería--, compró recientemente pegamento para reparar las suelas de sus desgastados zapatos deportivos. Adquiere ahora sopas o galletas de marcas genéricas y se hizo de una bicicleta para transportarse, después de no montar en uno de esos vehículos en cinco años.

"No éramos consumistas, pero ahora cuidamos más nuestro dinero", dijo Radtke, de Manitowoc, Wisconsin, cuyo marido trabaja en la construcción. "Incluso si encontrara un montón de dinero seguiría sin gastar mucho".

De acuerdo con una encuesta publicada el jueves por la investigadora de mercados Nielsen Co., un 63% de los consumidores está reduciendo su gasto por los altos precios de la gasolina. La cifra representa un salto de 18 puntos porcentuales en un año.

Por ejemplo, un 52% come con menos frecuencia fuera de casa, varios aprovechan más los cupones de descuento y muchos adquieren marcas menos caras, señaló el sondeo, que consultó a 50.000 consumidores por correo electrónico durante la primera semana de junio.

Un repunte económico permitiría que algunos consumidores volvieran a sus viejas conductas, como la gente que adquirió autos pequeños en la década de 1970 pero compró grandes camionetas deportivas cuando la gasolina se abarató de nuevo.

Cada vez más economistas creen, sin embargo, que las preocupaciones actuales durarán hasta bien entrado el año próximo, por lo que esta vida austera continuará.

Algunos estadounidenses relatan que sus padres o abuelos, afectados por la Gran Depresión, siguen conservando objetos que les pueden servir en un futuro y continúan aprovechando los huesos de un gran jamón para hacer uno o varios caldos.

"Compro con cuidado", dijo Edna Sott, residente de 88 años de Berkeley Heights, Nueva Jersey. "Yo diría que es por una resaca" de la Gran Depresión.

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