Crisis de la deuda griega domina cumbre financiera

WASHINGTON (AP) — La cada vez más grave crisis de la deuda soberana griega sigue siendo el principal tema de preocupación de los líderes financieros del mundo, que se aprestan a concluir una conferencia este fin de semana en Washington para analizar los riegos que enfrenta la recuperación económica global.

Uno de los peligros nace de los gobiernos con problemas presupuestarios fuertes, como Grecia. Otro, quizás aún más grave, es el creciente nivel de desempleo en países desarrollados.

Durante sus deliberaciones del sábado, los ministros de Finanzas y banqueros centrales advirtieron que sus países deberán seguir haciendo esfuerzos para mantener la recuperación tras la recesión global más profunda desde que concluyó la Segunda Guerra Mundial.

"Lo peor parece haber quedado atrás, pero no llegamos todavía a la meta", dijo el ministro egipcio de Finanzas, Youssef Boutros Ghali, presidente del panel del FMI, en declaraciones a la prensa.

El ministro griego de Hacienda, George Papaconstantinou, mantuvo el sábado una ronda de contactos en la sede central del FMI mientras un equipo de ese organismo trabaja en Atenas con funcionarios del gobierno griego para concretar los requisitos que permitan entregar los fondos de contingencia.

Ante el encarecimiento del precio del dinero en el mercado internacional de bonos, Grecia solicitó oficialmente el viernes la puesta en vigencia del plan ideado hace menos de un mes, como último recurso, para aportar dinero de los países de la eurozona y el FMI.

Empero, el plan no contiene fondos suficientes para evitar que Grecia incurra en el impago de su enorme deuda soberana. Los miembros de la eurozona aportarán este año unos 40,000 millones de euros y el FMI unos 13,400 millones.

Grecia necesita obtener préstamos por unos 54,000 millones de euros (72.000 millones de dólares) este año. Ha obtenido ya casi la mitad de esa cifra mediante la venta de bonos y otras obligaciones de su Tesorería, pero debe pagar bonos de 10 años por 8,500 millones de euros que expiran el 19 de mayo.

Atenas adoptó ya un duro programa de austeridad que reducirá el sueldo de los funcionarios públicos, congelará las pensiones y elevará los impuestos. Empero, las posibilidades de que Grecia pague sus obligaciones quedaron empañadas a largo plazo debido a sus perspectivas casi nulas de crecimiento económico, y porque como miembro de la eurozona no cuenta ya con su propia divisa para adoptar una devaluación — una penosa pero rápida válvula de seguridad que podría mejorar la competencia comercial del país.

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