Dimon, estrella de Wall Street, fragilizado por malas inversiones

NUEVA YORK,  ( AFP). Jamie Dimon, director general de JPMorgan, era el banquero más admirado de Wall Street por haber mantenido a flote al banco a través de la crisis, pero esa imagen se opacó por la pérdida de 2.000 millones de dólares en operaciones financieras de alto riesgo.

El banquero hasta ahora acostumbrado a los elogios, y que guarda cierto parecido al actor Paul Newman, tuvo que admitir penosamente sus errores al intentar explicar en entrevistas y conferencias de prensa lo que provocó la peor pérdida financiera en Wall Street desde la crisis que se inició en 2008.

Nacido en Nueva York, de padre y abuelo corredores de bolsa, Jamie Dimon, de 56 años, comenzó su carrera siendo el brazo derecho de Sandy Weill, que hizo de Citigroup el mayor banco estadounidense gracias a sus numerosas adquisiciones, hasta que la crisis lo dejó al borde de la quiebra.

Ambos hombres se enemistaron en 1998 y Dimon se vio abandonado por su mentor. Tras un periodo de muchas dificultades, partió a Chicago en el año 2000 para dirigir Bank One.

En 2004, Jamie Dimon regresó a Wall Street por la puerta grande cuando el banco JPMorgan Chase compró Bank One. Se convirtió en el número dos del establecimiento, sólo detrás de Bill Harrison, hasta que éste se jubiló en 2007.

Su prudente gestión permitió a JPMorgan Chase resistir a la primera crisis financiera desde los años 1930, aprovechando incluso el fracaso de algunos rivales.

Así, JPMorgan Chase compró a buen precio Bear Stearns en 2007, y posteriormente una parte de Washington Mutual, que el año pasado se convirtió en el mayor banco de Estados Unidos en términos de activos, superando a Bank of America.

Aunque JPMorgan Chase recibió miles de millones de dólares en ayuda pública, como todos los grande bancos estadounidenses a fines de 2008, Dimon reiteró una y otra vez que su banco tenía suficientes fondos propios para salir a flote por sí mismo.

Beneficiado por su éxito durante la crisis, este dirigente -de los mejor pagados en el mundo de la banca estadounidense y relativamente apreciado, contrariamente al director de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein- no dejó de ganar en influencia.

Se sirvió de ella para, por elemplo, combatir la reforma del sistema financiero de 2010, que debía entrar en vigor en julio pero fue postergada.

Otrora ferviente partidario del presidente Barack Obama, Dimon dice ahora "prácticamente ya no ser demócrata", y no desperdicia ni una ocasión para repetir a los medios que más regulación del sector traería problemas a los bancos.

Paradógicamente, el estatuto de Jamie Dimon está actualmente fragilizado precisamente por llevar a cabo una arriesgada estrategia financiera con productos derivados, el tipo de cosas que la reforma del sector financiero pretende evitar.

Este revés es aún más humillante para él por haber tenido la audacia -por no decir arrogancia- de decir que sólo se trataba de "una tormenta en un vaso de agua" luego de que The Wall Street Journal publicara la primera información sobre el alcance que tendrían las riesgosas inversiones que originaron la pérdida de 2.000 millones de dólares.

"Me equivoqué completamente", tuvo que admitir el domingo en el programa de televisión "Meet the press", producido por NBS.

Queda por saber hasta qué punto Dimon se verá afectado por este incidente. Según Erik Oja, analista de Standard and Poor's, su lugar de director no está "para nada" comprometida, pues "no hubo ningún intento de ocultar el problema".

Pero, ¿compartirán las autoridades esta misma opinión? Según The Wall Street Journal, el regulador estadounidense de los mercados (SEC) estudia el incidente para saber si el banco debió informar a los inversionistas sobre sus pérdidas con mayor antelación.

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