FMI al rescate

KIEV, Ucrania (AP). La primera ministra ucraniana Yulia Tymoshenko no quería aumentar las tarifas de los servicios públicos y recortar el gasto social en la víspera de elecciones. Y eso no debería resultar extraño en un país donde mujeres ancianas hacen manifestaciones para protestar por sus magras pensiones y en la plaza central hay actos en los que la gente dice que "¡no!" a esas medidas.

Sin embargo, eso es precisamente lo que el Fondo Monetario Internacional quiere que haga: que controle el gasto como condición para entregar 16,400 millones de dólares que ayudarían al país a enfrentar la crisis económica mundial.

Otros gobiernos podrían enfrentar pronto el mismo dilema que Ucrania ya que el FMI está desempeñando un papel protagónico en los esfuerzos para sacar adelante la economía mundial y en la reciente cumbre del Grupo de los 20 triplicó sus recursos, con lo que cuenta ahora con 750,000 millones de dólares para préstamos.

Ese dinero --suponiendo que los países realmente cumplan con los compromisos asumidos-- da al FMI más fuerza en el mundo de las finanzas. Y hace que surjan interrogantes acerca del uso que le dará a esos recursos para ayudar a los gobiernos más necesitados y a las condiciones que fijará para esos préstamos.

El FMI creó líneas de crédito flexibles este año para que los países emergentes con buenos antecedentes financieros consigan dinero rápido, sin demasiados requisitos. México fue el primero en expresar interés en esos préstamos y solicitó este mes una línea de crédito de contingencia de 47,000 millones de dólares.

Estas líneas de crédito flexible son una admisión de parte del FMI de que su imagen se ha visto tan mancillada en años recientes que los países necesitados de dinero podrían acudir a otras fuentes.

El mes pasado el FMI reveló nuevas reglas para los préstamos en la esperanza de atraer a las naciones necesitadas de dinero. Además de ofrecer líneas de crédito flexibles, dijo que dejará de emplear una evaluación del desempeño estructural al analizar los préstamos. En el pasado, el fondo podía exigir reformas estructurales como una mejor supervisión de los bancos, cambios en el sistema impositivo y alteración de los programas de bienestar social.

Indicó, no obstante, que podría pedir cambios de ese tipo si los considera vitales para la recuperación económica de un país. Y no modificó su política de requisitos macroeconómicos, como el control de la inflación y de los déficits presupuestarios.

"Hemos escuchados a nuestros miembros, consultado con una cantidad de sectores interesados y analizado las experiencias del pasado", manifestó John Lipsky, primer subdirector gerente del FMI.

Neil Shearing, experto en mercados emergentes de Capital Economics, opinó que el G-20 puede haber exigido una política más blanda al FMI para aprobar los fondos adicionales, pero agregó que "resta por verse" cómo se manejará realmente el Fondo.

Los detalles del caso de Ucrania, incluida la decisión del Fondo de retirar el requisito de que presente un presupuesto equilibrado, indican que el FMI, dirigido ahora por el socialista francés Dominique Strauss-Kahn, podría estar más predispuesto que en el pasado a adoptar una postura menos intransigente a la luz de la severidad de la recesión y del malestar del público.

Turquía podría dar más indicios de si el FMI ha cambiado o no. Los turcos están negociando un préstamo y dicen que no pueden reducir el gasto mientras la economía se contrae.

Si bien han aflorado algunos indicios de que se están estabilizando las cosas en los mercados financieros del mundo desarrollado y en los mercados emergentes, la mayoría de los comentaristas cree que al menos parte del dinero del FMI tendrá que ser usado, sobre todo en países de la órbita de la antigua Unión Soviética.

Los analistas consideran que las experiencias del FMI en Asia y Latinoamérica, sobre todo en Argentina, de fines de la década de 1990 y comienzos de la del 2000, indican que los países tal vez no estén tan interesados en buscar su ayuda. Países como Venezuela, Ecuador y Argentina podrían decidir acudir a China, Rusia y otras fuentes en busca de ayuda financiera.

Hasta ahora cinco países de Europa oriental --Hungría, Letonia, Ucrania, Serbia y Rumania-- se han visto obligados a acudir el FMI.

"El FMI tomó nota de lo sucedido con las crisis en Asia y el cese de pagos de Argentina y será ahora más flexible", manifestó Shearing.

Acotó que el FMI está consciente de que los países de Europa oriental --que se alejaron del comunismo hace tan solo 20 años-- tienen gobiernos e instituciones débiles, "que hacen que resulte más difícil imponer reformas".

Strauss-Kahn declaró que los recursos del FMI "están allí para ser usados y para usarlos hacen falta herramientas que deben adaptarse a la nueva situación".

Agregó que el fondo está dispuesto a asistir a países "con buenos antecedentes y sin imponer como condición cambios en sus políticas económicas".

Ucrania necesita desesperadamente el dinero. La mayor parte de la ayuda del FMI será usada para impedir que la moneda nacional, la grivnia, siga perdiendo terreno frente al dólar. Desde que comenzó la crisis el año pasado, perdió un 40% de su valor.

El dinero será destinado asimismo a recapitalizar los principales bancos del país, que han sufrido un retiro masivo de depósitos y probablemente no pueda recuperar el dinero de numerosos préstamos en divisas extranjeras.

Los expertos coinciden en que algunas de las reformas que exige el FMI son saludables, como la de tasas de cambio flotantes, no fijas, y hacer que los bancos centrales sean más independientes de los gobiernos.

Tymoshenko se resistía a fijar un tope del equivalente a 115 dólares a las modestas pensiones de jubilados y a aumentar los costos de los servicios públicos antes de las elecciones de octubre, en las que ella sería candidata. Pero finalmente cedió y aceptó los términos del FMI.

El FMI, que espera que la economía ucraniana se contraiga al menos un 6% este año luego de casi una década de un crecimiento del 7%, inicialmente pidió al gobierno que presente un presupuesto equilibrado a partir de la reducción de los gastos en programas sociales. Posteriormente, sin embargo, dio marcha atrás y dijo que permitiría un déficit equivalente al 3% de la producción económica.

El fondo ha tropezado con situaciones similares en Serbia, donde se habló de un impuesto solidario del 6% que debería pagar todo el mundo. El descontento popular no se hizo esperar y llegó a temerse que la gente dejaría de pagar impuestos, tras lo cual el gobierno decidió reducir en un 10% el dinero destinado a sueldos de empleados del estado.

En Hungría, el gobierno acordó eliminar aportes adicionales para el plan de pensión y los aguinaldos de los empleados públicos, subió la edad mínima para jubilarse, bajó los subsidios a la agricultura y suspendió los subsidios para la compras de casas. En Letonia hubo grandes recortes en los sueldos de los empleados públicos.

En Ucrania, incluso un déficit del 3% será difícil de conseguir. El paquete de reformas que debe adoptar el gobierno para una segunda entrega de 1,900 millones de dólares incluye el aumento gradual de la edad mínima para jubilarse, que es hoy de 60 años para los hombres y 55 para las mujeres, y un incremento en los aportes jubilatorios de las pequeñas empresas. Es probable que también haya que aumentar las tarifas de calefacción y agua caliente.

El FMI aduce que los planes de gasto austeros son vitales para contener la inflación, que el año pasado llegó al 22,3% y este año alcanzaría el 16,4%, según el Banco Mundial.

"Todo lo que piden es bastante razonable y flexible. El principal dilema es el del déficit presupuestario", señaló Anastasia Golovach, economista del banco de inversiones Renaissance Capital Ukraine.

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