Industria tabacalera de Tampa sufre otro golpe

TAMPA, Florida (AP). Cuando la fabricante de puros Hav-A-Tampa anunció que pondría fin a las operaciones en la ciudad que le dio su nombre, todos aquellos que consideran a Tampa una de las capitales de los habanos sinteron una enorme tristeza.

Los puros ayudaron a transformar lo que en 1885 era una pequeña aldea de pescadores de 700 habitantes en una urbe pujante de 108,000 almas en tan solo dos décadas. Por entonces había 159 talleres de puros que empleaban a 13,000 personas.

Un siglo después, sobrevive tan solo una de las firmas de puros grandes y surge la pregunta: ¿Puede Tampa seguir siendo considerada la capital mundial de los habanos?

"Eso quedó atrás hace mucho, mucho tiempo", comentó Patrick Manteiga, editor del diario trilingüe La Gaceta, fundado hace 87 años por su abuelo, quien le leía a los empleados mientras éstos trabajaban en las fábricas.

Huelgas, la depresión de 1929, dos guerras mundiales, el embargo a Cuba y los impuestos se combinaron para hacer extinguir esta industria, señaló. Todavía subsisten operaciones pequeñas, pero los puros de Tampa no pueden competir con los de América del Sur y del Centro, que son más baratos.

Pese a la merma en la producción, los puros siguen siendo una parte integral de la cultura de Tampa.

"Antes había talleres en todas las esquinas", recuerda Carlos Fuente Jr., cuarta generación de una familia dedicada a esta actividad, cuyo abuelo fundó la empresa Arturo Fuenta en la casa de la familia en Ybor City en 1912.

La industria fue la más importante de Ybor City y West Tampa. Trabajadores de España, Sicilia y Cuba construyeron casitas de madera para sus familias y crearon distintos enclaves en los que pronto abrían negocios de panaderos, pescaderías, carnicerías y peluquerías.

Organizaciones sociales como el Centro Asturiano y el Club Italiano le daban a sus afiliados beneficios médicos. Los residentes comían sandwiches cubanos y bebían café con leche en The Columbia. Asistían a los partidos de béisbol de los Tampa Smokers.

En 1929, las 151 fábricas de Ybor City produjeron 500 millones de puros y generaron más de la mitad de los ingresos de la municipalidad, según Chantal Ruilova Hevia, directora ejecutiva de la Sociedad del Museo de Ybor City. Esto hizo que Tampa fuese considerada la capital mundial de puro.

La industria tabacalera ayudó a hacer de Ybor City un patrimonio histórico. Todavía sobreviven algunos negocios de esa época: The Columbia, la panadería La Segunda, La Gaceta y los clubes sociales, que evitaron correr la suerte de los talleres que les dieron vida.

"Eso fue lo que impulsó el crecimiento de Tampa", afirma Fuente, de 54 años, quien mantuvo las oficinas de su empresa en Ybor City. "Es triste verlos desaparecer".

Como tantos empresarios locales, Fuente trasladó la producción de los famosos puros de su abuelo a la República Dominicana en 1980. Hoy tiene fábricas en cuatro países, que emplean a 2.500 personas.

En 1996, Fuente se asoció con J.C. Newman Cigar, una operación familiar de 114 años, dirigida por la tercera generación de la familia fundadora y dueña de la única fábrida de puros importante que sigue funcionando en Tampa.

"Somos los últimos que quedan", comentó el vicepresidente de la firma Bobby Newman. "El último de los mohicanos".

La noticia de que Hav-A-Tampa debaja de funcionar luego de 107 años lo golpeó duro.

"Claro que nos preocupa", dijo Newman, quien dirige las operaciones de la empresa con su hermano Eric.

Unas 500 personas se quedarán sin trabajo.

Newman dice que esta es otra empresa que se funde en parte por un sistema de impuestos injusto. Nuevos impuestos que comenzaron a regir el 1ro de abril hicieron que se duplicase el precio de algunos puros y complicó las posibilidades de supervivencia de muchos negocios ya de por sí sacudidos por la desaceleración económica.

El propietario de Hav-A-Tampa, Altadis USA, sostuvo que las ventas bajaron un 30% debido sobre todo a un programa de seguro de salud para los menores de edad, un impuesto federal que permite darle un seguro médico a los niños pobres.

"El gobierno está interfiriendo con nuestros negocios", afirmó Newman.

A su lado hay un cuadro de su padre Stanford, quien falleció en el taller a los 83 años. Lo mismo le sucedió a su abuelo J.C., quien falleció allí dos meses después de haber cumplido 90 años.

Newman espera pasar la ética de trabajo de su familia a sus dos hijos, Dawson y Paxton, en la esperanza de que ellos ocupen algún día su lugar al frente de la empresa.

John Oliva Sr. espera que su hijo John Jr. asuma las riendas de Oliva Tobacco. Pero él también se alarma.

"No es solo Hav-A-Tampa", comentó Oliva, de 67 años, cuyo padre Angel Sr. abrió el negocio. "Hav-A-Tampa es apenas el pricipio. Hemos sentido un impacto enorme por el impuesto del 1ro de abril".

Las ventas bajaron un 30% porque ahora hay que pagar 1,20 dólares más un cobro adicional por algo que antes costaban 80 centavos. "Ha habido un aumento del 50%".

"Esto está afectando los negocios, está afectando a Tampa y va a afectar a Newman, sin duda", declaró Oliva. "Es muy duro ver todo esto. No es divertido tener tanta burocracia".

Pero Tampa siempre será la capital de los puros, acota.

"Es la historia, y uno no puede cambiar la historia".

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