Inflación desata búsqueda frenética de monedas

Buenos Aires(AP). El dueño de un kiosco soborna a un empleado bancario con chocolates para que le cambie billetes por monedas. Los pasajeros de los subterráneos de Buenos Aires viajan gratis ante la falta de dinero metálico. Las compañías de transporte revenden en el mercado negro las monedas que colectan los autobuses. Conseguir cambio chico en Argentina es una misión imposible.

Los argentinos intentan por todos los medios conseguir monedas que brillan por su ausencia. Según los analistas, la escasez está ligada a la inflación, ya que el constante aumento de precios hace que el cobre y el aluminio del que están hechas tengan más valor que su denominación.

Aunque el gobierno prevé que para todo 2008 la inflación será de 8,7%, estimaciones de economistas independientes sostienen que el alza de precios rondará el 25%.

Se pueden comprar tan pocas cosas con una moneda de un peso --unos 30 centavos de dólar-- que es más negocio fundir el metal que tratar de conseguir otras 19 para comprar una caja de chocolates, dijo Diego Giacomini, de la consultora Economía & Regiones.

"Si hubiera monedas de 100 pesos no desaparecerían, como ocurre con las monedas de baja denominación, porque su valor en dinero sería mayor que su valor en metal", explicó.

Los argentinos adoran las teorías conspirativas, pero no existe evidencia de que se estén fundiendo monedas para vender el metal. Lo que sí ha hecho su escasez es dar pie a un mercado negro en el que "pseudo traficantes" acumulan monedas para revenderlas tras el cobro de una comisión que a veces alcanza el 10%.

El Banco Central asegura que realiza emisiones periódicas de monedas y que debería haber en circulación al menos 125 por cada habitante. Sin embargo, nadie posee semejante cantidad, ni siquiera los previsores que las ahorran en la alcancía.

El Ministerio de Justicia inició recientemente una investigación sobre la transportadora de caudales Maco S.A. por acopiar cerca de cinco millones de pesos en monedas que se disponía a revender en el mercado negro. La compañía niega las acusaciones.

Desde que comenzó a funcionar en febrero, la línea telefónica de atención al público del Banco Central ha recibido unas 5,000 denuncias sobre reventa de monedas.

Cada moneda de 50 centavos está hecha de 5,3 gramos de cobre y 0,5 gramos de aluminio, que en conjunto valen una sexta parte de su denominación. Pero si la inflación se mantiene en el ritmo actual, dentro de unos años valdrá menos que el metal del que está hecha; a menos que la actual crisis financiera global sea tan prolongada que el precio del cobre toque su mínimo y las monedas recuperen su valor monetario.

Mientras tanto, Maxi Rosa tiene una interesante estrategia para conseguir cambio chico. Para mantener el nivel de ventas de su kiosco ubicado en el centro de Buenos Aires, donde las monedas son indispensables por el bajo costo de la mercadería, cada semana entrega galletitas y chocolates a un empleado bancario amigo para que le cambie billetes por monedas. Esta es una fuente mucho más segura y barata que la que usaba antes, cuando pagaba 310 pesos a una compañía de autobuses a cambio de 300 pesos en monedas.

"Tenemos suerte de tener este contacto, porque así siempre tenemos cambio y tenemos muchos clientes", dijo Rosa, de 20 años.

El sistema de subterráneos de Buenos Aires tuvo que aplicar días atrás un plan de emergencia: ante la falta de monedas para vender boletos durante dos días permitió que el millón de pasajeros que diariamente utiliza este medio de transporte viajen gratis.

El 7 de octubre el gobierno de la provincia de Buenos Aires aprobó una ley que establece multas de 2,000 pesos y la suspensión por tiempo indefinido del servicio de las compañías de autobuses que revendan monedas.

El Banco Central también instaló centros de canje de monedas en las tres principales terminales ferroviarias de la ciudad. Pero los pasajeros, que pueden cambiar hasta 20 pesos por monedas, se quejan de las largas colas que deben hacer para obtener el dinero metálico.

Lo que el gobierno necesita hacer, dijo Giacomini, es enfrentar la causa del problema.

"Primero deben lidiar con la inflación", aseguró.

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