Irlanda deja en crisis la reforma europea

DUBLIN (AP). Años de negociaciones dieron como resultado un mamotreto prácticamente ilegible de 260 páginas, y que después del referendo en Irlanda podría quedar como letra muerta.

Los irlandeses rechazaron el viernes un tratado que fue elaborado minuciosamente con el objeto de modernizar a la Unión Europea. Los políticos de los principales partidos de Irlanda se esforzaron para vender el complicado documento, tratando de persuadir al suspicaz público.

Los irlandeses le dijeron "no" a un tratado que buscaba modernizar las normas e instituciones de la Unión Europea, según resultados de un referéndum divulgados el viernes.

Sólo Irlanda expone el tratado a opinión de los votantes. Las otras 26 naciones las ratifican en sus parlamentos, en parte por temor a que le suceda lo mismo que a su predecesor, una constitución más ambiciosa que los votantes franceses y holandeses socavaron en el 2005.

Para que se convierta en ley, el tratado debe ser aprobado unánimemente por las 27 naciones de la UE. Pero la constitución de Irlanda establece que los tratados de la UE sean sometidos a voto popular, una política riesgosa para la UE, cuyos poderosos comisarios no son elegidos por los votantes y parecen distantes del europeo promedio.

La abrumadora mayoría de los políticos irlandeses respaldaban el Tratado de Lisboa, suscrito por representantes de todos los gobiernos en diciembre del 2007. Pero al parecer no lograron su objetivo de convencer a la población.

"Si alguna vez estoy a cargo de producir otro tratado, le debo preguntar a cada uno de los participantes: ¿se animan a incluir algo de importancia que puedan venderle a la gente? Porque éste estaba lleno de detalles técnicos", destacó Mary Hanafin, ministra de gobierno a cargo de buscar apoyo.

Su jefe, el primer ministro Brian Cowen, enfrenta cierto bochorno y un posible aislamiento en la cumbre de la UE la próxima semana.

Esta es la segunda vez que Irlanda vota en contra del tratado de la UE. La última vez, en el 2001, Irlanda negoció con los miembros de la UE que elaboren un apéndice que enfatizaba la independencia de Irlanda y realizó una votación un año después esta vez con una mayoría por el "sí".

En las capitales de Europa, los líderes dijeron que el proceso de ratificación continuaría al margen de la votación irlandesa. En los próximos meses se avecinan intensas negociaciones sobre la manera de superar el veto de los irlandeses.

"En el Consejo Europeo, deberemos dialogar con cada uno, escuchar el análisis del primer ministro Cowen, así como sus propias ideas sobre la manera de expresar la preocupación de todos aquéllos que votaron por el no", dijo el presidente de la UE, José Manuel Barroso, a los periodistas en Bruselas.

En la vecina Gran Bretaña, uno de los ocho miembros de la UE para ratificar el tratado, el secretario de relaciones exteriores David Miliband dijo que el resultado "necesita ser respetado y digerido", pero no debería a otros países a aplazar sus propios planes de ratificación.

"Me parece que es importante que nadie les diga cuál es el próximo paso. Es muy importantes que los irlandeses tomen sus propias decisiones sobre la manera de avanzar sobre la base de un análisis cuidadoso de los resultados", destacó Miliband.

La Canciller alemana Angela Merkel estuvo de acuerdo en que la diplomacia paciente llevará finalmente a los irlandeses a que conviertan el "no" por el "sí".

"Nos hubiera gustado tener otro resultado, pero como buenos europeos ahora tenemos la tarea de tomar la situación tal cual y hallar una solución, al mismo tiempo que se respeta el voto de los irlandeses", agregó.

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