Latinoamericanos en la mira del lujo en Miami

MIAMI - Bodegas de vinos, salas para degustar cigarros, salones de recreación para niños, estacionamientos robotizados, spas, máquinas de última generación en los gimnasios, electrodomésticos alemanes, cocinas italianas, muebles de diseño francés y amplias terrazas con vista al mar que incluyen asadores.

Esos son algunos de los elementos que busca una nueva generación de latinoamericanos que compran propiedades en Miami.

"Los sudamericanos están comprando lujo a todo nivel, desde un apartamento de un dormitorio que tal vez se lo regalan a un hijo que viene a estudiar a la universidad, hasta el apartamento más caro en el edificio más sofisticado que puede costar 10, 15, 20 millones de dólares", dijo Alicia Cervera Lamadrid, cuya inmobiliaria atiende a cientos de clientes latinoamericanos.

Los expertos coinciden en que el perfil del comprador latinoamericano ha cambiado. Mientras que los compradores que ayudaron a Miami a salir de la crisis del mercado inmobiliario de finales de los 2000 eran generalmente inversionistas que adquirían propiedades a buenos precios pensando en venderlas apenas recuperaran valor, los de la actualidad son más sofisticados, se fijan en los detalles del diseño y la construcción y se proponen conservar la propiedad al menos por un tiempo.

Además, están dispuestos a pagar por adelantado para financiar proyectos en construcción o incluso en etapa de planificación, una modalidad bastante difundida en sus países pero nueva en la Florida.

Natalie García, una brasileña que desde niña viene a Miami dos veces al año a descansar y hacer compras, siempre se alojó en casas de amigos, pero hace unos seis meses decidió comprar un apartamento de dos dormitorios valuado en poco más de un millón de dólares en el distrito financiero de Miami que estará finalizado para finales de 2017.

El condominio que eligió, diseñado por el arquitecto uruguayo Carlos Ott, tiene unos 130 metros cuadrados y está en el piso 21, en una esquina con vista al mar. El edificio Echo Brickell, que por ahora sólo tiene las oficinas de venta en el terreno donde se levantará la obra, promete 180 apartamentos con elevadores privados en sus 57 pisos, terminados con luces y música integradas en paredes y techos que podrán ser manejados con tecnología Apple desde tabletas personales, estacionamiento robótico y torres para cargar automóviles electrónicos. Los constructores ofrecen de regalo un vehículo electrónico de último modelo Tesla, de unos 150.000 dólares a los compradores de los dúplex más costosos, de unos 15 millones de dólares.

"¡Me encanta Miami! Tiene un clima similar al de Brasil y una seguridad que sólo se puede conseguir en Estados Unidos. Por eso decidí comprar aquí", manifestó García en un mensaje de correo electrónico. "Ahora espero que una vez que esté listo, viaje a Miami con más frecuencia", agregó la entrenadora personal de 39 años, que vive en su propio apartamento en Sao Paulo y también tiene una casa de vacaciones en Campos do Jordao, a unas tres horas en auto de la capital financiera de su país.

García es apenas una de los miles de inversionistas latinoamericanos que llegan a Miami buscando propiedades con detalles de calidad y lujo y que han alimentado un boom en la construcción, con figuras arquitectónicas de renombre que incluyen al inglés Norman Foster, el uruguayo Ott, el peruano Bernardo Fort Brescia y la firma del estadounidense Charles M. Sieger, el cubano José J. Suarez y de los suizos Herzog y De Meuron, entre otros.

José Luis Melo, uno de los propietarios del grupo que trajo una nueva modalidad de financiación al contado de condominios en preconstrucción, explicó que se trata de personas que están comprando su segunda o tercera casa, desde clase media alta a millonarios, que por lo general piensan vivir parte de su tiempo en Miami, venir de vacaciones o alquilar las propiedades.

Apuntando a ese mercado de compradores con más poder adquisitivo, algunas inmobiliarias ofrecen servicios adicionales que van desde el alquiler de automóviles de lujo y de yates y reservas en restaurantes de categoría hasta asesoría en inversiones, consultoría de impuestos y diseño interior.

"Ese es el concepto, ofrecerles todo en un solo lugar, a donde puedan acudir para que atiendan todas sus necesidades", explicó James Hoffman, presidente de la inmobiliaria Opulence, que realiza eventos de ventas de apartamentos en Brasil, Colombia y Uruguay.

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