Líderes europeos exigen un nuevo orden económico mundial

París (AP). La idea es ambiciosa: Los líderes mundiales y asesores del presidente electo estadounidense se reunirían antes de que concluya el año en Nueva York para tratar de delinear una nueva visión para la economía global.

El presidente francés Nicolas Sarkozy ha hecho equipo con el primer ministro británico Gordon Brown para presionar a favor de ese encuentro. El mandatario francés viaja este fin de semana a Camp David, a fin de convencer de la idea al presidente George W. Bush.

Brown, alentado por los elogios recibidos luego de estructurar un rescate bancario británico que inspiró los planes de Estados Unidos y de buena parte de Europa, propone "cambios drásticos" al sistema global del capitalismo, incluido un mecanismo trasfronterizo que supervise a las 30 instituciones financieras más grandes del mundo.

Sarkozy ha planteado la idea de reformar las agencias calificadoras e incluso de explorar el futuro de los sistemas de divisas.

Los detalles siguen siendo vagos y los obstáculos son diversos, pero al menos en Europa, el péndulo político se inclina más decididamente por un mayor control y supervisión, lejos de la economía neoliberal de "dejar hacer" que ha generado un auge global notable y parece haber provocado una crisis igualmente colosal.

Desde la perspectiva de Brown, lo que se necesita es nada menos que una nueva versión de la conferencia de Bretton Woods de 1944, la cual unió a los líderes aliados y estableció un orden monetario y financiero mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Ese encuentro sentó las bases para el Fondo Monetario Internacional, así como un régimen cambiario de divisas que duró tres décadas.

"Este es un momento definitorio para la economía mundial", escribió Brown en la edición del viernes del Washington Post. "Las viejas instituciones financieras internacionales de la postguerra están obsoletas. Tienen que reconstruirse para una época totalmente nueva".

Detrás de la retórica ambiciosa, Brown y Sarkozy están apoyados por la certeza de que tienen influencia.

Ambos han sido protagonistas en los esfuerzos de las últimas dos semanas para llevar a los gobiernos europeos a medidas que afectan a los contribuyentes a fin de apuntalar los bancos, descongelar el crédito y apaciguar a los mercados.

Pero los expertos se preguntan si los líderes en la cumbre propuesta serán realmente capaces de dejar a un lado los intereses nacionales y las diferencias legales y de cultura empresarial para coincidir en una visión común. A cambio de la estabilidad financiera global, las naciones podrían ser obligadas a sacrificar autonomía y crecimiento económico, bajo una regulación más estricta.

En la reunión participaría el Grupo de los Ocho países más industrializados, así como naciones emergentes _ incluidas China e India _ y países con diferentes grados de madurez económica, que plantearían necesidades distintas, como lo han dejado claro las conversaciones sobre el cambio climático.

Los funcionarios en el gobierno de Bush, que está en el ocaso, desestiman cortésmente la regulación global. Algunos observadores no creen que los europeos puedan venderle la idea a algún presidente estadounidense.

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