Niños uzbecos obligados a trabajar en el negocio de la seda

KOKAND, Uzbekistán ( AP). Durante un mes en el año, desde la mañana hasta la noche, Dilorom Nisharova cultiva gusanos de seda, un trabajo minucioso y agotador. La niña lo ha venido haciendo desde que tenía ocho años.

El gobierno autoritario de Uzbekistán insiste en que ha prohibido el trabajo infantil, pero Nishanova, ahora de 15 años, no se ha enterado. Ella y sus hermanos, de 9 a 17 años, consideran perfectamente natural ayudar a su padre en esa tarea, como también a cultivar algodón y trigo.

" Sólo ayudamos a nuestros padres", dijo la muchachita, con su cabello oscuro cubierto con el chal a la usanza musulmán. " Eso es lo que deben hacer los niños, ¿no?"

No es así, dicen los grupos uzbecos defensores de los derechos de la infancia. Afirman que los niños no deben trabajar, especialmente en mayo, la temporada de celo de los gusanos de seda, que se produce en una época de exámenes escolares.

Esa actividad data de hace siglos cuando la ruta de la seda discurría por esta nación centroasiática. Kokand, el pueblo en el fértil valle de Ferghana donde trabaja la familia de Dilorom, significa " capullo". Kokand fue el destino de la primera caravana china rumbo a occidente con seda en el año 121 aC, que inició la afamada ruta comercial.

Pero su encarnación moderna como monopolio estatal tiene su lado oscuro. Los agricultores dicen verse amenazados con multas o pérdida de su arriendo de terrenos por no cumplir las cuotas, que son tan elevadas que no tienen más remedio que reclutar a sus hijos para trabajar.

El uso de niños para la recolección del algodón en Uzbekistán está bien documentada, y Walmart y varias otras cadenas estadounidenses no los venden. Pero la industria de la seda ha escapado por lo general a la vigilancia internacional.

Sus ingresos anuales son minúsculos comparados con la industria del algodón de 1,000 millones de dólares, pero el gobierno atesora la seda como un vínculo con los días gloriosos de la ruta de la seda, amén de su atractivo turístico.

También considera la seda como un artículo de exportación que debe ser controlado por el estado, al igual que las exportaciones de algodón, oro, halcones y la lana de las ovejas.

La producción uzbeca de seda representa menos del 5% del total mundial y se ve empequeñecida por la de China. Pero proporcionalmente es la mayor del mundo, casi un kilo (dos libras) por cabeza de una población de 27 millones de habitantes. Kakhhor Yavkashtiyev, titular del departamento de cultivo de seda en el ministerio de agricultura, dice que el 90% de los dos millones de agricultores uzbecos están involucrados en la recolección anual.

" Los niños no, sino solamente los adultos", dijo en una entrevista.

Esa afirmación no tiene sustento en las fincas rurales. Umurzak Kayumov, un agricultor del pueblo de Naimar cerca de la ciudad de Namangan, dice que sus hijos y nietos ayudan en la época de recolección.

" Padecemos durante 25 días, de las 4 de la mañana a la medianoche", precisó.

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