OIT organiza Convención para proteger a empleados domésticos

GINEBRA (AFP). Los 183 miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptaron el jueves una histórica Convención sobre los empleados domésticos, destinada a garantizar un trabajo decente a millones de personas en el mundo, en su mayoría mujeres.

El texto de la Convención, discutido desde el comienzo de la 100ª Conferencia de la OIT, fue aceptado bajo una atronadora salva de aplausos mediante 396 votos a favor contra 16 "no" y 63 abstenciones, por los representantes de los gobiernos, los empleados y la patronal de la organización tripartita.

La Convención entrará en vigencia tan pronto sea ratificada por al menos dos países. Desde ya, Filipinas y Uruguay anunciaron su intención de hacerlo.

No obstante, la Convención no será vinculante para los Estados que no la ratifiquen, lo que podría limitar su impacto, sobre todo en ciertos países reticentes donde el número de empleados domésticos es muy importante, temen las ONG.

Para la OIT, la adopción de este texto es "histórica", en la medida en que constituye el primer instrumento jurídico sobre los empleados domésticos.

Según los datos de la OIT, los empleados domésticos --aseadoras, cocineros, jardineros, niñeras-- representan una proporción significativa de la mano de obra, que varía entre 4% y 10% del empleo en los países en desarrollo y 2,5% en los países industrializados. Es decir al menos 52,6 millones de personas en el mundo.

Pero la OIT estima que la cifra real se acerca a los cien millones de personas, dado que ciertos países dan estadísticas inferiores a la realidad.

La composición de esa mano de obra varía según los países y con el paso del tiempo, pero sus efectivos aumentan por todos lados.

No obstante, pese a su importancia creciente, el trabajo doméstico "sigue siendo muy a menudo sinónimo de carga aplastante, mal pagada y carente de protección", señala el informe.

La Convención garantizará un tratamiento similar al que tienen ya otras categorías de empleados y exigirá a los gobiernos que verifiquen que los trabajadores domésticos comprenden las condiciones de sus contratos.

Se propone asimismo instaurar un día de descanso semanal e impedir que los patrones obliguen a sus empleados domésticos a permanecer en el lugar de trabajo durante sus días libres.

A comienzos de la semana, la canciller alemana Angela Merkel hizo un llamamiento a los miles de delegados pidiéndoles adoptar ese texto que se ocupa "de un dominio que ha permanecido verdaderamente a la sombra de los empleos oficiales".

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