OMC al borde de la crisis de nervios

GINEBRA (AFP) - Los ministros que participan en la reunión de la OMC en Ginebra movieron el jueves algunas fichas para evitar el colapso de las negociaciones de liberalización del comercio mundial y afirman que el viernes será la hora de la verdad.

"Seguiremos mañana y pienso que mañana (...) es el día en el cual sabremos si es posible. Tal vez no concluyamos todo, pero debemos alcanzar un acuerdo", declaró el canciller brasileño, Celso Amorim, al cabo de la cuarta jornada de la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Todos los participantes confirmaron que hubo avances, aunque no decisivos, en la reunión de las siete mayores potencias comerciales -Estados Unidos, Unión Europea, Brasil, India, Japón, Australia y China- que tratan de conciliar los intereses de los países emergentes y los industrializados.

"Hubo algunos avances, (aunque) ni de lejos suficientes (...) como los que esperábamos cuando hicimos nuestra propuesta", dijo la representante estadounidense de Comercio, Susan Schwab, al referirse a la oferta de su país de recortar los subsidios a la agricultura de 17.000 millones a 15.000 millones de dólares anuales.

"Algunos países están tardando más que otros, pero mañana (viernes) veremos si todos están dispuestos a cumplir con su parte", agregó.

"Estamos avanzando en varias áreas, aunque no hay razones para saltar de alegría", dijo el ministro indio de Comercio e Industria, Kamal Nath.

Los países ricos estiman que ya dieron pasos importantes en la apertura de sus mercados agrícolas y esperan en contrapartida la reducción de barreras arancelarias impuestas a los productos industriales por los países emergentes.

Amorim dijo que la hora había llegado para Brasil de revelar su juego.

"Estamos viendo qué podemos hacer sin herir el interés de nuestra industria. Hay límites, aunque no les diré cuáles son", declaró a periodistas.

El cónclave de los Siete grandes se amplió por la noche a otra treintena de países convocados esta semana por el director general de la OMC, Pascal Lamy, para tratar de salvar la Ronda de Doha, lanzada en 2001 con el proyecto inicial de finalizarla en 2004.

El G7 ya había tenido una primera reunión reservada el miércoles, que concluyó con claras señales de desánimo.

"En algunos puntos las posiciones siguen demasiado distantes", lamentó Lamy, citado por su portavoz, al comentar esa extenuante reunión de más de doce horas.

"Hoy más que nunca se necesita que los miembros (de la OMC) hagan gala de su voluntad política para colmar las brechas rápidamente", alertó el jefe de la OMC.

El dossier de la apertura industrial de los países del Sur se convirtió en el tema más difícil de zanjar.

Los países que sienten que más tienen que perder en ese terreno están agrupados en el grupo denominado Nama-11, que entre sus principales miembros cuenta a Argentina, Brasil, Venezuela, Egipto, Sudáfrica, India e Indonesia.

Entre los puntos más polémicos figura una cláusula anticoncentración, exigida por los europeos, que pretende impedir que un país utilice los aranceles autorizados por la OMC para proteger a un único sector industrial en su totalidad.

El canciller argentino, Jorge Taiana, comentó tras la reunión ampliada del jueves: "Hemos hecho un intercambio de opiniones. Queda mucho trabajo por hacer, así que veremos cómo avanzan las cosas mañana".

Costa Rica lanzó un claro llamamiento a que las potencias comerciales no dejen morir la Ronda de Doha, apodada del Desarrollo.

"Sabemos que cada uno de los Siete tiene dificultades, ambiciones y sensibilidades (...) Pero por favor no salgan de este salón diciendo que tomaron tal o cual decisión en nombre de los países en desarrollo que están afuera", dijo el ministro de Comercio costarricense, Marco Vinicio Ruiz, en su declaración en la reunión ampliada, distribuida luego a la prensa.

Si el proceso fracasa, "tendremos que enfrentar serias consecuencias", agregó.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, afirmó que su país se negaría a "firmar el acuerdo que hay sobre la mesa en la OMC", a menos que sea modificado; pero el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, le recordó que el mandato negociador de la UE es de la Comisión de Bruselas, y no de sus países miembros.

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