Padeceres económicos clave en las elecciones del 2012 en EEUU

WASHINGTON ( AP). Como siempre, la economía y las elecciones presidenciales están íntimamente ligadas y esa relación resulta poco alentadora para las esperanzas de Barack Obama de ser reelegido.

Una economía débil y llena de altibajos fue la que dio forma en el 2011 a las plataformas de todos los candidatos, incluidos los aspirantes a la nominación republicana que esperan impedir un segundo mandato de Obama.

Una mejoría en la economía en el 2012 aumentaría significativamente las posibilidades de Obama de ser reelegido. Si empeora, es previsible que el vencedor sea su rival republicano, sin importar quien consiga la nominación.

Ningún presidente estadounidense fue reelegido desde la Segunda Guerra Mundial con una tasa de desempleo del 8% o más alta. En estos momentos esa tasa es del 8,6%, después de estar en torno al 9% los dos últimos años, y los propios economistas de la Casa Blanca dudan que caiga por debajo del 8% antes de los comicios del 6 de noviembre.

Los republicanos, no obstante, tienen problemas para encontrar un candidato serio. La base conservadora del partido coqueteó con Michele Bachmann, Rick Perry, Herman Cain y últimamente Newt Gingrich en su búsqueda de una alternativa a un Mitt Romney que no la convence.

Romney arrancó el 2011 como el favorito, pero muchos republicanos no lo digieren. Al final del año, la batalla era entre él y Gingrich.

Ambos se están tirando con munición pesada y diciendo que Obama no supo manejar la economía, que tiene una doctrina de "contemporización" con gobiernos hostiles y que le dio la espalda a Israel.

La gente tiende a olvidarse de que Obama fue el responsable de la operación en que murió Osama bin Laden, impulsó una política que terminó con el derrocamiento de Moamar Gadafi en Libia, endureció la política de Estados Unidos hacia China y ayudó a bloquear la admisión de Palestina como miembro pleno de las Naciones Unidas. O de que las mismas encuestas en que se le dan notas bajas a su manejo de la economía dicen que su desempeño en política exterior y defensa nacional ha sido bueno.

Obama también está afilando su mensaje, diciendo que los republicanos protegen a los ricos y se oponen a recortes impositivos para la clase media. Atribuye la crisis financiera a la "impresionante codicia de unos pocos" y despotrica contra las "grandes apuestas y las grandes bonificaciones" de las empresas de inversiones, "hechas con el dinero de otros".

Los republicanos responden diciendo que Obama está librando una guerra de clases y que nadie jamás obtuvo la presidencia con esos argumentos.

Las internas republicanas prometen fuegos artificiales. Nunca hubo tantos candidatos con posibilidades ni tantos debates. Los republicanos dicen que la abundancia de debates ayudará a que el candidato que resulte triunfador estará bien curtido, mientras que los demócratas afirman que lo único que hacen es ayudar a Obama a explotar la percepción de que los republicanos no tienen un candidato confiable.

Con el deterioro de la economía, los índices de aprobación de Obama cayeron al 40 y pico por ciento, los más bajos de su presidencia. Y menos gente todavía aprueba su manejo de la economía.

La gente "está hasta aquí" de la incapacidad tanto de demócratas como de republicanos para resolver los problemas económicos, según Doug Schoen, estratega demócrata que alguna vez trabajó para Bill Clinton.

La recuperación económica tropieza con varios obstáculos, como el alto desempleo, un mercado inmobiliario todavía en ruinas, un Congreso ineficiente y la crisis derivada del gran endeudamiento de Europa.

La deuda europea no va a desaparecer a corto plazo y nadie avizora una mejoría grande en la tasa de desempleo ni en el mercado inmobiliario.

La deuda nacional, por otro lado, ascendió a 15 billones de dólares a fines del 2011, lo que no da espacio para nuevos programas de estímulo diseñados para combatir una recesión.

En meses recientes, no obstante, hubo mejoras en algunos indicadores económicos, como el del gasto del consumidor y la producción industrial.

Gingrich tiene a su favor el hecho de que es una figura conocida, con fama de ser muy conocedor de una cantidad de temas y de ser capaz de hacerle frente a Obama, según James Thurber, profesor de ciencias políticas de la American University. "Gingrich se expresa bien, sabe debatir. Solo que a veces se descontrola y va demasiado lejos", indicó Thurber.

"Pero Mitt también puede autodestruirse", acotó.

Cain, que estaba haciendo olas, suspendió su campaña en medio de denuncias de que se había propasado con varias mujeres y da la impresión de que sus partidarios votarían por Gingrich.

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