Padecimientos de economía de EU golpean más a hispanos

NUEVA YORK (EU). Luego de ser despedido del restaurante en el que trabajó como cocinero durante nueve años, Ramón Pichardo hace mudanzas o lo que venga para salir adelante.

"He buscado trabajo en muchos restaurantes pero todos me dicen que no necesitan ayuda o que no pueden contratar en estos momentos porque el negocio está muy flojo", se lamentó el dominicano, quien acepta cualquier trabajo que se le ofrece para poder pagar el alquiler de 739 dólares al mes por el apartamento que comparte con otras dos personas en el barrio neoyorquino de Washington Heights.

Pichardo está experimentando en carne propia la desaceleración de la economía de Estados Unidos, que golpea con mayor virulencia a los hispanos.

El nivel de desempleo de los hispanos supera ya al de la población en general y afecta muchos aspectos de su vida: desde una reducción drástica en el envío de remesas a Latinoamérica, a la continua pérdida de sus viviendas y la merma de las ganancias que registran sus negocios.

El desempleo entre hispanos fue al 7,4% en julio, comparado con el 5,7% de la población en general, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. Las cifras ya superaron al promedio general en mayo, con un 6,9% de hispanos sin trabajo, y subieron en junio a un 7.7%.

El principal motivo parece ser la desaceleración de la economía en el sector de la construcción, que emplea a un gran número de latinoamericanos, dicen los expertos.

Sólo en julio se perdieron 22.000 puestos de trabajo en la construcción y desde su mejor momento, en septiembre del 2006, los puestos perdidos llegan a los 557.000, según la Oficina de Estadísticas Laborales, que obtiene sus datos mensuales en la Estudio de la Población Actual.

El sector manufacturero perdió 35.000 puestos de trabajo en julio y 383.000 plazas en los últimos 12 meses.

"Durante el último año, los hispanos han perdido puestos de trabajo a más velocidad que cualquier otro grupo", señaló Agustine Martínez, presidente de la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos.

Otros expertos indican que ha aumentado el número de semanas que pasan sin empleo y que ahora son más proclives a trabajar sólo media jornada.

"Es por eso que el panorama es aún muy gris para ellos", comentó Rakesh Kochhar, codirector de investigaciones del Centro Hispano Pew, de Washington, que analizó el desempleo de los hispanos en el primer trimestre del 2008.

Sus sueldos tampoco suben: su promedio salarial durante el primer trimestre del 2008 fue de 520 dólares semanales y el promedio por hora, de 10,77 dólares. Las cifras son casi iguales a las del año pasado, cuando los hispanos cobraban 502 dólares a la semana y 10,23 dólares la hora, pero el dinero rinde mucho menos ya que el costo de los alimentos y la gasolina subieron significativamente.

Diana Rodríguez es una de las víctimas de la desaceleración económica.

Después de perder su trabajo en febrero como recepcionista de una empresa en el barrio del Bronx, en Nueva York, esta dominicana y madre de dos hijos sólo logra dar con empleos temporales que hacen difícil atender las necesidades de su familia y pagar los 345 dólares mensuales que le corresponden por un departamento subsidiado en parte por la municipalidad.

"Estoy dispuesta a hacer lo que sea", señalo Rodríguez, de 36 años y divorciada. "Yo no pensaba que esto sería tan difícil. Antes era más fácil encontrar trabajo". Rodríguez considera irse a vivir al estado de Oklahoma, donde tiene familia y "quizás hay más empleo".

Su compatriota Pichardo cobró un seguro de desempleo de 135 dólares semanales y ha solicitado una extensión para seguir recibiéndolo, ya que el estado le ha negado de momento los seis meses estipulados por la ley.

José Ortiz, del Departamento de Trabajo de Nueva York, mostró un cajón con los informes de 140 hispanos de la zona que acaban de perder su empleo. Su abarrotada oficina, en pleno Harlem, se llena "cada vez de más gente".

"El problema es que el sector manufacturero, la industria textil, ya no está. Ahora llega el sector tecnológico y los hispanos necesitan capacitación para encontrar trabajo", dijo Ortiz.

Las clases de orientación laboral en español que ofrece el centro y que antes recibían a unas 20 personas, se llenan ahora con un mínimo de 60, explicó otro empleado de la oficina.

Las remesas enviadas a Latinoamérica también se han visto afectadas por los malos tiempos. Según una encuesta realizada en abril por el Banco Interamericano de Desarrollo, solo un 50% de los 5.000 latinoamericanos sondeados envía dinero regularmente a sus familiares, comparado con el 73% que lo hacía en el 2006, cuando se realizó una encuesta similar.

El Banco Central de México dijo esta semana que probablemente las remesas al país bajen de un 1,5% a un 2% en el 2008 respecto al año anterior.

Para Robert Steward, vicepresidente de ventas de LatPro.com, un portal de internet que conecta a empresas con profesionales latinos, la situación no es tan grave en sectores como la enfermería, con una gran demanda de hispanos.

Steward dijo que las cualidades bilingües y multiculturales de los latinos son muy apreciadas por compañías estadounidenses. "No hemos percibido una reducción en el número de compañías o negocios que contratan a latinos", señaló Steward.

LatPro financia ferias de trabajo y de momento unas 34 compañías ya se han apuntado para participar en la de este mes en Washington, explicó Steward.

Catherine Singley, una analista económica del Consejo Nacional de La Raza, dijo que la crisis en el sector de la vivienda afectó de lleno a los hispanos y que una de cada 12 hipotecas de alto riesgo ofrecidas a latinoamericanos tienen un embargo hipotecario.

Durante la conferencia anual de La Raza en San Diego, unas 250 familias hispanas en peligro de embargo hipotecario acudieron a la feria de vivienda organizada con 30 expertos en el tema.

"El 2006 representó el mejor momento, cuando un 49% de los latinos eran dueños de sus hogares", señaló Singley. "Desde entonces sabemos que la cifra baja y baja".

Según la revista Hispanic Business Magazine, las ganancias de las 500 principales empresas hispanas del país durante el 2008 bajaron un 0.6%, llegando a los 36.000 millones de dólares. Se trata del descenso más grande desde el 2002, señaló Martínez, el presidente de la Cámara de Comercio.

"A menos que se tomen medidas extraordinarias y efectivas, los negocios hispanos continuarán padeciendo los efectos de una economía débil", dijo Martínez.

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